- Harry Brautigam no sólo fortalece al BCIE. Está convirtiendo a la entidad en una de las claves de la integración centroamericana
El nicaragüense Harry Brautigam Ortega tiene un objetivo al que apunta desde hace dos años: transformar al Banco Centroamericano de Integración Económica (BCIE) fundado en 1960 por Guatemala, Costa Rica, El Salvador, Nicaragua y Honduras en la mejor institución de la región. Todo indica que cumplirá su propósito.
Durante su presidencia, Brautigam, de 55 años, ha logrado reorganizar la administración de la entidad, agilizar sus procedimientos operativos, acelerar el ritmo de los desembolsos y expandir tanto sus fuentes de fondos como la participación accionaria. Esos cambios llevaron a España a incorporarse en marzo del 2004 como socio extrarregional. Con una capitalización de US$200 millones, España se convirtió en el principal accionista de la entidad y se sumó a Argentina, México, Colombia y China, que habían ingresado en la década del noventa.
Loable, pero ahí no mueren los planes de Brautigam, que no descarta que miembros del G-7 puedan incorporarse al BCIE en un futuro cercano. Mientras tanto, Argentina, Colombia, Belice, Panamá y República Dominicana gestionan convertirse en beneficiarios, lo que ampliaría el mercado de negocios para el banco, diversificaría su riesgo y fortalecería su calificación. De concretarse esos proyectos, serían un hito más en el largo camino de Brautigam, con más de dos décadas de experiencia en el desarrollo de negocios financieros en la región.
Mientras tanto, sigue mostrando las saludables cifras del BCIE. La cartera de la entidad alcanzó a fines del 2004 los US$2,700 millones. En tanto, los desembolsos durante el año pasado fueron de US$1,119.5 millones y se distribuyeron en los tres principales ejes de acción del banco: globalización, pobreza e integración. Dentro de las tareas mejor logradas por Brautigam destacan el fortalecimiento del Plan Puebla Panamá, gracias al incremento de sus compromisos financieros a US$1,000 millones de dólares, y el impulso a la integración de los mercados de capitales. Esa lista de éxitos puede ensancharse. A Brautigam le quedan aún tres años en la presidencia del BCIE. Y seguirá apuntando al mismo objetivo.