Socialismo y trabajo

Humberto Benard No se puede vivir sin trabajar. Si alguien ingenuamente apoya el sistema comunista, ¿viviremos felices sin trabajar? ¿Pero, por qué? Las empresas que están en el extranjero suspenden toda clases de operaciones comerciales con los gobiernos comunistas. Exactamente igual ocurrió cuando los sandinistas intentaron gobernar a nuestro pueblo. ¿Ya se nos olvidó cómo […]

Humberto Benard

No se puede vivir sin trabajar. Si alguien ingenuamente apoya el sistema comunista, ¿viviremos felices sin trabajar? ¿Pero, por qué? Las empresas que están en el extranjero suspenden toda clases de operaciones comerciales con los gobiernos comunistas.

Exactamente igual ocurrió cuando los sandinistas intentaron gobernar a nuestro pueblo.

¿Ya se nos olvidó cómo andábamos deambulando, buscando los productos necesarios, que las medicinas se agotaron? ¿Recuerdan las farmacias populares? Se acuerdan de que los repuestos para cualquier maquinaria desaparecieron, que había que ingeniárselas para conseguir lo indispensable en el extranjero y que los médicos salieron despavoridos porque los hospitales se convivieron en antesala de los cementerios?

¿También se les olvidó que para adquirir llantas había que conseguir permiso del Ministerio de Transporte, pero el que no simpatizaba con “los compañeros” se quedaban sin llantas? ¿Y que si necesitaba arroz, frijoles, aceite, jabón, etc. sólo se podían comprar con las tarjetas de racionamiento?

Al que le guste ese sistema que siga apoyando al Frente Sandinista de Liberación Nacional, en compañía de sus pactos.

Cartas al Director

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