Eddy Macías Carvajal
La pobreza, socialmente, es la carencia de las necesidades básicas. La pobreza como expresión social en las sociedades subdesarrolladas es más evidente y triste que la de un país desarrollado. El flagelo de los indigentes es difícil de atender, sobre todo si agregamos elementos muy atrincherados en los países pobres como: políticos deshonestos, corrupción, abultamientos del gasto público, fuerzas armadas excesivas utilizando dinero público para mantenimientos de las cúpulas y pertrechos, deuda externa, poco desarrollo tecnológico en las fuerzas productivas, etc.
En Nicaragua, en la actualidad, de cada 1,000 niños nacidos mueren 30 antes de cumplir un año. En 1950 de 1,000 nacimientos morían 130 antes de cumplir un año. En Uganda la esperanza de vida no llega a los 46 años y en el continente africano por cada 1,000 habitantes nacidos mueren 170 niños. En tanto, en países desarrollados como Noruega la esperanza de vida es de 79 años, quien ocupa un lugar preponderante en la economía mundial como uno de los países cuya calidad de vida solamente es superado o igualada por Finlandia, Suiza o Suecia. En el mismo Noruega, en el año 2002, por 1,000 niños nacidos solamente murieron 4. En el año 2003 más de 27 millones de niños pobres no tuvieron acceso en su primer año de nacido a vacunas.
En Nicaragua solamente 50,300 nicaragüenses disfrutan de la vida plena y sus beneficios de calidad de vida equivalente al uno por ciento. Asimismo 50,300 personas en Nicaragua absorben el 19 por ciento del ingreso nacional mientras que 3.2 millones de habitantes sobreviven con el 37 por ciento de la riqueza creada cada año por Nicaragua. Hay un sector reducido que es beneficiado por los altos niveles de riqueza, el cual es el 20 por ciento, que se apropia del 60 por ciento del ingreso total de Nicaragua.
Se calcula que mientras un millón de personas ubicadas en extrema pobreza viven con menos de un dólar diario, el resto de los nicaragüenses apenas obtiene ingresos diarios equivalente a 1.75 dólares por día. Por todos estos datos Nicaragua se ubica como el cuarto país latinoamericano con la peor distribución del ingreso. En lo que sí somos el primer lugar en el mundo es en la aplicación del impuesto selectivo de consumo con un 15 por ciento y la carga impositiva del 4 por ciento.