Wendy Puerto Molina
La visión de muchos hombres y mujeres es la de ver una Nicaragua próspera, productiva y con una economía que sobresalga en todos los aspectos.
Estamos conscientes de que el alza del combustible no es culpa del Gobierno ni de los diputados ni de los transportistas, mucho menos del pueblo nicaragüense, tenemos que reconocer que dentro de esta crisis todos tenemos que aportar nuestra voluntad y como dicen los negociadores nos tocó perder-perder.
Hagamos conciencia que separándonos no vamos a resolver las cosas, tenemos que aunar esfuerzos y sacrificar todos y todas algo para sobrellevar la maratónica crisis del petróleo. El Gobierno no lo puede hacer solo, los transportistas no pueden estar recibiendo subsidios por siempre, lo más lógico es que si este negocio no resulta, pues que lo dejen y busquen otras fuentes de ingreso.
Digamos basta a los subsidios, al final de todo no es el Gobierno quien lo aporta, sino el pueblo quien subsidia al sector transporte. Al señor Rafael Quinto le resulta el negocio del siglo y se da el lujo de detener la economía de una nación entera.
Creemos conciencia que como nicaragüenses tenemos que ser partícipes de la búsqueda de alternativas a esta crisis. No creo que un diálogo tripartito tenga buenos resultados porque todos conocemos que algunos interventores han buscado el beneficio de una sola persona (Arnoldo Alemán) y que ése ha sido hasta hoy el tema de la agenda principal, el hambre y la necesidad de un pueblo no ha pasado ni a un segundo plano sino a un tercero.
El diálogo nacional debe estar más allá del PLC, del Frente Sandinista y del Gobierno. Debemos de intervenir vos y yo para buscar vías alternas, pues somos los que sentimos en carne propia los embustes de los que están en el poder, como ejemplo los mal llamados “padres de la Patria”.