- Eso fue puro nica, dice
Xiomara Chamorropolí[email protected]
Edén Pastora, el conocido “Comandante Cero” de la toma del Palacio, desmintió ayer versiones incluidas en un recién publicado libro de un archivista de la KGB, que asegura que esa acción guerrillera fue financiada y entrenada por la oficina secreta soviética.
Según Vasili Mitrojin, que desertó de la KGB en 1992, las operaciones de los servicios secretos de Moscú en el Tercer Mundo en los años 60 y 70, incluyen el apoyo a la toma del Palacio, lo que Pastora desestima.
“Esas son exageraciones, a todas estas agencias las ponen como si fueran Dios. Eso (la toma del Palacio) fue puro nica, éramos una porción de chapiollos, indios de Monimbó”, dice Pastora al desestimar este aspecto del Archivo Mitrojin, publicación que en Estados Unidos lleva como título El mundo marchaba con nosotros: la KGB y la batalla por el Tercer Mundo.
“Cero” también considera improbable que el financiamiento para ese operativo tuviera como origen la KGB, ya que de acuerdo a sus datos, la acción no llegó a costar ni diez mil dólares.
“No creo, todavía teníamos muchos problemas económicos, ese operativo costó lo de los uniformes, las armas las dio Pepe (José) Figueres (ex presidente de Costa Rica) y los vehículos costaron 2,500 dólares cada uno”, dice Pastora, quien también asegura que no se enteró de si alguien del Frente Sandinista estuvo informando del operativo a la KGB, aunque no descarta que se pudiera haber hecho “vía Cuba”.
CARLOS FONSECA Y ANDARA ÚBEDA
En el caso de Nicaragua, el Archivo Mitrojin también asegura que el fundador y dirigente sandinista, Carlos Fonseca Amador, fue un agente de la KGB “de mucha confianza”, que usaba el nombre código de GIDROLOG.
En el libro publicado el pasado lunes en Londres, hace mención además del abogado, ya fallecido, Manuel Andara Úbeda, un conocido luchador antisomocista a quien también señalan de haber sido agente de la KGB.
De acuerdo a la publicación, Andara Úbeda habría dirigido, a fines de los años 60, a un grupo de sandinistas “encargados por Moscú de monitorear la frontera de Estados Unidos con México, en busca de posibles objetivos para los equipos de sabotaje de la KGB”.
LA PRENSA no pudo contactar a los familiares del fallecido abogado, para conocer su opinión sobre esta publicación.
FIGUERES, CASTRO Y ALLENDE
En una publicación de El Nuevo Herald, de Miami, el periodista Juan Tamayo señala que el revelador informe asegura que Pepe Figueres, de Costa Rica, “después que lo eligieron se reunía con regularidad con el jefe de la KGB en San José y no con el embajador soviético. Figueres también accedió a hacer un trato relacionado con un periódico que tenía.
Un informe de la KGB de 1974 enviado al presidente Leonid Brezhnev, decía: “En vista de que Figueres ha acordado publicar materiales beneficiosos para la KGB, se le han dado 10,000 dólares (U.S.) disfrazados como compras de acciones en su periódico”.
También el Archivo Mitrojin indica que el derrocado presidente chileno Salvador Allende recibió un total de 420,000 dólares antes y después de sus elecciones como Presidente en 1970.
Aunque el libro no dice explícitamente si Allende o Figueres sabían que esos dineros venían de la KGB, Christopher Andrew, historiador de Cambridge y coautor de libro, alega en un mensaje electrónico al Herald que por supuesto que lo sabían.
Según la agencia AP, Fidel Castro también era un aliado crucial, aunque la oficina de la agencia en La Habana dijo que la vanidad creciente del líder cubano era un problema.
“La vanidad de F. Castro se vuelve cada vez más notable, dice un informe de 1979. Se necesita la aprobación de Castro para cualquier decisión, aunque sea insignificante. Todos guardan silencio por miedo a que una observación cualquiera pueda interpretarse como una intromisión en la autoridad incuestionable del jefe”, añade.
El gran fracaso del espionaje soviético fue Irak, donde no logró ganar los favores de Saddam Hussein ni fortalecer a sus adversarios, entre ellos Jalal Talabani, el actual Presidente de Irak, dicen los documentos.
DE PELÍCULA
“The Mitrokhin Archive II: the KGB and the world” (El archivo Mitrojin II: la KGB y el mundo), aparecido el lunes, es el segundo tomo basado en miles de páginas de apuntes que el ex archivista de la KGB, Vasili Mitrojin, logró sacar de Moscú con ayuda de agentes de inteligencia británicos al huir a Londres en 1992.
Mitrojin, que murió el año pasado a los 82 años, tomó apuntes de miles de documentos ultrasecretos mientras supervisaba el traslado de los archivos de inteligencia extranjeros de la KGB a un nuevo depósito, un proceso que demoró 10 años. El fotocopiado era demasiado peligroso, pero Mitrojin copiaba a mano y escondía sus notas en la casa de campo de su familia.
Sólo unas 130 páginas de las 677 que tiene el libro se dedican a Latinoamérica, desde contactos inocentes de la KGB con otros gobernantes latinoamericanos hasta envíos ya conocidos de armamentos soviéticos a las guerrillas salvadoreñas.