Este pequeño permanece amarrado para evitar que se marche. Al fondo su hermanita Zaida, responsable de su cuido.

Niñas asumen rol de adultos

Cuidan a sus dos hermanos enfermos y a una bebé Silvia González SilesCORRESPONSAL/[email protected] A sus escasos nueve años, la pequeña Francis Dolores Chavarría Zeledón, no tiene tiempo para jugar con muñecas, menos para asistir a la escuela, pues su madre le ha asignado la responsabilidad de cuidar a dos hermanitos que tienen problemas mentales y […]

  • Cuidan a sus dos hermanos enfermos y a una bebé

Silvia González SilesCORRESPONSAL/[email protected]

A sus escasos nueve años, la pequeña Francis Dolores Chavarría Zeledón, no tiene tiempo para jugar con muñecas, menos para asistir a la escuela, pues su madre le ha asignado la responsabilidad de cuidar a dos hermanitos que tienen problemas mentales y su hermanita Fátima de un año de vida.

De esta triste historia son testigos sus vecinos y otras personas que transitan por el lugar, quienes lamentan la situación de esta pequeña y de su otra hermanita Zaida Concepción, de 13 años.

Zaida, cursa el primer grado en el Club Infantil de Niños Trabajadores, pero dice que no asiste con regularidad porque tiene que estar pendiente de sus hermanos. “Cuando voy a clases mi hermana menor se queda al cuido de ellos, pero cuando regreso de la escuela tengo que hacerles la comida, por lo no tengo tiempo de hacer otras cosas”.

Estas niñas se turnan para asumir el rol de madre y padre cuando su progenitora Luz Marina se tiene que ausentar del hogar para salir a trabajar como doméstica y poder mantener a sus siete hijos.

Juan Carlos Chavarría, de 16 años, es uno de los chavalos enfermos, quien ignora el calvario que les toca vivir a sus hermanitas para cuidarlo, así como a su hermano Allan, de 11 años, quien tiene el mismo problema.

Detrás del santuario del Señor de Esquipulas, al noreste de la ciudad de Jinotega, se encuentra la pequeña casita de madera cubierta de plástico, en donde habitan estos pequeños, quienes al parecer están condenados a vivir en esta situación, debido a la extrema pobreza de su madre.

AMARRADO PARA EVITAR QUE SE MARCHE

El adolescente Eric Danilo Zúñiga, de 15 años, quien es vecino de los niños, no pasa desapercibida esta situación, por ello todos los días llega a la humilde casita para saber cómo están, ya que dice: “Me parte el alma verlos en estas circunstancias”.

Cuenta que a veces, al mayor de los niños enfermos tienen que amarrarlo con una cadena de sus píes para evitar que se salga a la calle y se pierda como ha ocurrido en otras ocasiones.

“En varias ocasiones hemos salido en su búsqueda y al siguiente día aparece lleno de piquetes, pero el Señor lo ama, porque gracias a Él nunca lo ha picado una culebra o le ha pasado algo más grave”, relata.

Por su parte, la delegada del Ministerio de la Familia (Mifamilia), Soraya Zeas, dijo conocer del caso y que han tratado de persuadir a la madre para que los entregue a un hogar sustituto, pero no ha accedido.

Sin embargo, se comprometió a visitar nuevamente a la madre de los niños para proponerle enviar a los dos enfermitos al albergue Pajarito Azul, ubicado en Managua.

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