- Astronautas estarían una semana
Jean Louis SantiniAFP
WASHINGTON.- El anuncio de Estados Unidos de un nuevo vuelo tripulado a la Luna en 2018 refleja su deseo de mostrarse como un líder científico mundial y —a largo plazo— de ser el primero en enviar gente a otros planetas.
Michael Griffin, administrador de la NASA, lo había anunciado claramente a fines de agosto: “Lo que Estados Unidos saca de un sólido programa de exploración espacial tripulado es la posibilidad de expandir los principios y valores de la filosofía y la cultura occidental con el movimiento migratorio inevitable de la humanidad en el Sistema Solar y más allá”.
Estados Unidos “tiene la obligación de explorar otros mundos y contribuir a forjar el destino de nuestro planeta para los próximos siglos”, había sentenciado.
US$104 MIL MILLONES
Griffin anunció el lunes un proyecto de 104,000 millones de dólares para enviar astronautas a la Luna en 2018. El sistema está inspirado en el programa Apollo de los años sesenta, el que puso los primeros hombres sobre la Luna.
Será una nave “muy parecida al Apollo pero con tecnología actualizada”, explicó Griffin. “Imagínense un Apollo que haya tomado anabólicos”, dijo.
La misión incluirá una estadía de una semana a la Luna, es decir “cuatro veces más tiempo” que las misiones Apollo, la última de las cuales volvió en diciembre de 1972, agregó.
El objetivo estadounidense de volver a mandar gente a la Luna para luego ir hacia Marte en una etapa posterior, había sido expresado por el presidente George W. Bush en enero del 2004.
David Akin, director del laboratorio de sistemas espaciales de la Universidad de Maryland, piensa que la medida también corresponde a la necesidad que tiene Estados Unidos de terminar con el déficit de formación de ingenieros y científicos.
POCOS INGENIEROS
En 2004 salieron sólo 30,000 ingenieros de las universidades estadounidenses, mientras que en Europa salieron el doble y desde China —y probablemente India también— salieron 500,000, dijo.
En los años sesenta EE.UU. tenía gran número de estudiantes de matemáticas, ciencias y tecnología. En cambio, “hoy formamos sobre todo abogados y empresarios”, agregó.