Josep Valor
En el mercado de los reproductores digitales, Apple es el rey, con una contundente cuota de mercado de casi el 80 por ciento. Aunque su popular iPod vio la luz en octubre de 2001, cuando fabricantes como Rio o Creative llevaban más de tres años vendiendo reproductores MP3, Apple ha conseguido vender 10 millones de iPods en tres años. Un ritmo de adopción comparable al del mítico Walkman de Sony, que comercializó 300 millones de reproductores de cintas entre la década de los ochenta y los noventa se ha hecho con casi el 80 por ciento del mercado de reproductores digitales. En Estados Unidos, iPod incluso lleva camino de convertirse en el nombre genérico de este tipo de dispositivos.
Paralelamente, el mercado de las descargas legales de música continúa creciendo. Un estudio de Nielsen SoundScan señala que las tiendas de canciones online han triplicado su facturación en los primeros seis meses del 2005, alcanzado los 158 millones de canciones.
Sin embargo, el parque de reproductores MP3 queda muy lejos del número de teléfonos móviles vendidos en el mundo. Frente a los 6 millones de iPods que Apple ha vendido durante el segundo trimestre del año, el fabricante de teléfonos móviles Nokia ha vendido más de 60 millones de sus dispositivos. Y se estima que, en todo el mundo, se comercializarán 740 millones de unidades de celulares a lo largo de este año.
Desde el punto de vista de los números absolutos, el de los teléfonos móviles se adivina como un extenso mercado en el que hay muchos clientes por conquistar. Sin embargo, a la hora de hablar de márgenes de beneficios, se cambian las tornas. Mientras los dispositivos de telefonía móvil se venden muy por debajo de su precio, con la subvención de las operadoras telefónicas —enfocadas en crear un extenso mercado de usuarios que generen un rentable tráfico de voz y datos—, los usuarios están dispuestos a pagar hasta 300 euros por los denominados MP3.
Además, las operadoras de telefonía han obstaculizado la financiación de móviles que permiten descargar música sin necesidad de recurrir a su red, lo que ha retrasado el lanzamiento de un teléfono iPod diseñado para conectar con la tienda de música de Apple.
Ahora, la compañía capaz de convencer a los usuarios de móviles de que paguen por estos dispositivos un precio que permita obtener el margen de beneficio que dejan los reproductores de MP3, tiene ante sí una considerable fuente de beneficios.
Se ha abierto la veda: la creciente potencia de los teléfonos móviles ha permitido a los fabricantes añadir a estos dispositivos la función de reproducir archivos MP3. Pero el nuevo teléfono de Motorola, el Rokr E1, no sólo tiene capacidad para archivar 100 canciones y reproducirlas, sino que incorpora iTunes, el software de la exitosa tienda de música online de Apple.
Rokr reproduce canciones en AAC, el formato de las canciones del iTunes Music Store, que el pasado julio vendió su melodía número 500 millones. Convertirse en el estándar de gestión de canciones en el teléfono móvil podría coronar a Apple como el rey de los móviles.
Hace tiempo que las discográficas se sienten molestas por los precios que Apple aplica a las canciones que vende en iTunes Music Store: todas cuestan 99 céntimos de euro. Por ello, los principales sellos discográficos esperaban que la popularización de teléfonos móviles con MP3 supusiera el fin del dominio de Apple sobre la música digital.
Aunque Apple ha reaccionado rápidamente, ¿hasta qué punto el usuario está dispuesto a pagar por un teléfono móvil con iTunes —cuya baza es su usabilidad— si puede gestionar como máximo 100 canciones? Lo cierto es que es muy probable que el resto de fabricantes puedan lanzar ofertas similares con otros softwares.
El flamante Rokr de Motorola no aparece como la gran esperanza de Apple. Probablemente sea necesario que la empresa de la manzana le dé más vueltas para conseguir de nuevo “pensar diferente”.
El autor es Profesor de Sistemasde Información del IESE.