Mario Cimarro, como buen actor, cambia de look de acuerdo a la ocasión. Puede ostentar un estilo desaliñado, de barba y cabello largo, o algo más yuppie de cabello corto y piel tersa. En todos, se nota su afán por estar impecable.
Su personaje en Pasión de gavilanes, es temperamental y apasionado, logra cautivar a su audiencia sin más.
Mario Cimarro nació en La Habana, Cuba, pero su carrera actoral la forjó en México, donde estudió actuación y arte dramático. Entre otras, Cimarro participó de las novelas La usurpadora, La casa en la playa y Gata salvaje.
Este actor cubano tiene mucha facilidad para conquistar corazones femeninos. “Claro que no me es indiferente gustarle tanto a las mujeres —dice sin ponerse colorado—. Me encanta que me seduzcan”.
Mario Cimarro, sencillo y audaz a la vez, no quiere que su matrimonio naufrague otra vez. Lucha entre el éxito y la soledad, lee filosofía y toma buen vino, refuerza sus biceps pero añora su Cuba. Y sigue provocando con sus comentarios filosos: “¿Cómo conquisto a una mujer?…La verdad…ellas me conquistan a mí”.
Cimarro fue la portada del mes de agosto de la revista Selecciones en español, donde muchas de sus admiradoras se enteraron de aspectos de su vida que eran desconocidos para algunos. Uno de ellos, que su termómetro para aceptar un papel es su mamá. Resulta que la señora es una telenovelera asidua y por lo tanto sabe qué papel pega, y siempre acierta.
Durante su viaje a la Argentina declaró al diario Clarín: “Trabajar en TV es un reto por la premura y la agilidad con que se maneja el medio.
El escritor nunca traicionó a Juan Reyes y yo se lo agradezco mucho, y el público también”.
Fuentes: Clarín, Telemundo, Terra y Diario de Nueva York.