Roberto Pérez Solí[email protected]
Josefa Urrutia Pérez, la niña que inspiró ternura pero más compasión por su mirada triste y su abdomen abultado, nos dijo adiós para siempre la madrugada de ayer lunes.
A inicios de mayo la pequeña de 4 años originaria de Cubalí, una comarca en Waslala, Región Autónoma del Atlántico Norte (RAAN), llegó al Hospital La Mascota donde días después le diagnosticarían su mal: una hipertensión portal prehepática (aumento anormal de la presión sanguínea de la vena porta que conecta al hígado).
Desde entonces su lucha contra la muerte fue titánica. Los médicos del hospital junto a personas “de buen corazón”, estuvieron garantizando sus medicamentos.
Y aunque el fantasma de la muerte nunca estuvo ausente, por lo avanzado de su enfermedad, la mejoría que mostraba daba ciertas satisfacciones.
Las continuas dosis de propanolol para disminuir la presión a nivel de la vena porta y de un diurético conocido como espirinolactona, ayudaron a que su abdomen pasara de 80 a 60 centímetros de diámetro.
POR UN PARO CARDÍACO
Cuando la niña se mostró estable Eusebia Pérez, su madre, decidió regresar a su lugar de origen. Pero el sábado la humilde mujer —madre de otros cinco niños— volvió al hospital con Josefa afectada por una fuerte infección.
“Eso la hizo llegar hasta cuidados intensivos y allí hizo insuficiencia respiratoria y cardíaca que le produjo la muerte. Es el final común que tienen estos pacientes, ya cuando hay un trastorno tan severo del hígado”, explicó el doctor Milton Mejía, pediatra-gastroenterólogo, quien estuvo al frente del grupo de médicos que atendieron a la pequeña Josefa desde su ingreso al Hospital La Mascota.
“Ellos adquieren infecciones espontáneas, infecciones de los medios donde están, como son muy desnutridos cualquier contacto con algún virus los hacen adquirir las infecciones”, añadió el médico.
DE PEDIDO
Aunque Josefa murió ayer en la madrugada, fue hasta en horas de la tarde que su madre pudo trasladarla a Cubalí. El féretro lo donó la Alcaldía de Managua, mientras que la Oficina de la Primera Dama de la República garantizó los 4,000 córdobas que cuesta el traslado en vehículo.