EFE
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País sigue en el sótano
EFE
LONDRES.- Los nuevos programas sociales que muchos gobiernos latinoamericanos están empezando a aplicar en esa región son buenos no sólo para la lucha contra la pobreza, sino también para la democracia, según la revista The Economist.
En un editorial, el semanario británico señala que mientras la atención de la ONU está actualmente en África, otra parte del mundo en desarrollo, Latinoamérica, apenas atrae ya la atención.
Hay una razón para que sea así, escribe el semanario, y es que con la excepción de dos países —Haití y Nicaragua— “todos los países latinoamericanos están oficialmente clasificados como de renta media y todos, excepto Cuba, son democracias”.
The Economist pone, sin embargo, el dedo en la llaga al señalar como una característica de esa región “la enormemente desigual distribución de la renta y la riqueza”.
“Una cifra desproporcionadamente alta de latinoamericanos son pobres, unos 22 millones o el 43 por ciento de la población total, de los que 96 millones (o un 18.6 por ciento del total) viven en la extrema pobreza, según la propia ONU.
“Tras esas cifras se esconde no sólo el sufrimiento humano sino también una desigualdad que es enemiga de la democracia”, escribe el periódico.
Como muestra de esperanza cita los programas que ofrecen a las familias pobres dinero en efectivo a condición, por ejemplo, de que envíen a sus hijos a la escuela.