Todas sabemos que la boca puede atraer a un admirador o lo puede alejar. Nos debería preocupar tener dientes blancos y perfectos.
Los servicios para lograrlo son variados, entre éstos están: blanqueamiento de dientes a base de láser, frenillos o retenedores transparentes.
Estos servicios se han hecho muy populares, pero debemos preguntarnos ¿cuándo es suficiente?
¿Hasta qué punto se exagera en aras de lucir una sonrisa perfecta?
Como profesional en el ramo de belleza, tengo cinco años de hacerme tratamientos en los dientes. Comencé con los caseros para blanquear la dentadura y una pasta que me vendió mi dentista. Era un tratamiento un poco costoso, pero por mi sonrisa estaba dispuesta a hacer lo que necesitara.
Al pasar unos cuatro años, decidí hacerme el emblanquecimiento con rayos láser. ¡Los resultados me fascinaron! Hace un par de meses me lo hice y comencé a notar que un diente tenía un tono transparente. Inmediatamente recurrí a mi dentista y lo corrigió muy eficientemente. Cuando le pregunté por qué me había sucedido eso, me enteré de que fue un efecto secundario de haberme realizado tantos tratamientos.
Si usted decide emplear estos tratamientos para blanquear la dentadura, le sugiero efectuarlos cada seis meses y consultar la decisión con su dentista.
Recomiendo aplicar los tratamientos una vez al año en caso de eliminar manchas de cigarro, por edad, líquidos tintos y el famoso café.
Recuerden que no somos estrellas de Hollywood, sino personas “normales” tratando de lucir mejor en nuestra realidad.
Para consultas, visite los jueves y viernes D’ Santos. De 5:00 p.m a 8:00 p.m.