- Esgrimistas secuestrados y asaltados en Guatemala
Francisco Jarquín [email protected]
La Selección Nacional de Esgrima vivió una pesadilla el pasado jueves por la noche a 44 kilómetros antes de llegar a la capital de Guatemala.
Los 12 atletas junto al entrenador José Paguaga que habían salido rumbo a Guatemala desde las 5:00 a.m. para participar en el Campeonato Centroamericano y del Caribe de esgrima que se realiza en ese país, fueron interceptados por dos camionetas (una negra y otra roja) de las que bajaron seis hombres bien armados.
“Algunos andaban ametralladoras ligeras, otros pistolas nueve milímetros. De inmediato con palabras fuertes nos dijo uno de ellos que se trataba de un asalto y que no hiciéramos nada porque nos matarían”, cuenta Paguaga aún traumado por la experiencia.
Los nicas viajaban en un microbús Nissan con capacidad para 15 personas, al que se subieron tres de los asaltantes para conducir el vehículo por unos 20 minutos hasta llegar a un cañaveral.
“Todos íbamos con la cabeza abajo porque si la levantábamos nos matarían. Cuando llegamos al lugar nos bajaron y nos dijeron que le diéramos lo que andábamos”, cuenta Paguaga.
El que parecía el jefe del grupo se comunicaba en todo momento con otra persona por celular para darle la ubicación en la que se encontraban y cuánto podrían dilatarse. Al parecer comentaban sobre otro atraco que querían hacer más tarde.
Entre algunos cosas que les robaron están una cámara fotográfica, cámara filmadora, celulares y más de 800 dólares que llevaba el entrenador, además de algún dinero que llevaban los atletas para el viaje.
Los asaltantes les dijeron que no les harían nada si les daban todo, pero les prometieron que los matarían si salían en cuanto se fueran ellos. Conscientes de la amenaza, los 12 atletas, entre ellos cuatro jovencitas, se metieron al cañaveral para pasar la noche y salir hasta la madrugada del viernes aún con mucho temor de que les pasara algo.
Como a las 5:00 a.m., salieron y para su suerte encontraron el microbús y la mayor parte de sus pertenencias en las maletas alboratadas por las pesquisas hechas por los asaltantes.
Una hora más tarde arribaron a Guatemala y pusieron la denuncia. Luego se trasladaron al local donde se realiza el torneo en el que participan pero aún traumados por la experiencia.