Edgard Rodríguez C. Enviado especial/[email protected]
HOLANDA.- Resultó vigorosa la reacción del equipo pinolero ayer ante China, después de sus tropiezos ante Puerto Rico y Japón. Se les volvió a ver sueltos, con determinación y dispuestos a partirse el alma en busca de la victoria. La esperanza es que ese sentimiento persista para el duelo de mañana ante Panamá u Holanda, en el cual no hay espacio para errores.
EL ESTADIO
Almere, una ciudad de 160 mil habitantes, fundada en 1980 y situada a una hora y media de Rotterdam, será la sede del partido de muerte súbita. Ahí Nicaragua ha ganado todos sus partidos y los muchachos se sienten como en casa por la forma en que los respaldan los aficionados y no sólo son nicas quienes les aplauden. Los locales también los ovacionan.
HUESOS DUROS
7-11 es el balance de Nicaragua en Mundiales ante Panamá, que se ha impuesto en todos los últimos grandes duelos a la escuadra nica. Nos vencieron en Winnipeg, nos ganaron en el Mundial de Cuba, y en los Centroamericanos siempre se salen con las suyas. En cambio, ante Holanda, la marca es de 4-1 a favor de los nicas, pero este es un equipo de calibre.
EL GESTO
Fue un bonito gesto el de tres nicas y un holandés (Jeannette Hidalgo, Karla Rivas, Eva María Bonilla y Aart Hemker) quienes unieron esfuerzos para brindarle una cena ayer al equipo en el Hotel Atlanta de Rotterdam. Les cocinaron un arroz a la valenciana que tenía el auténtico sabor pinolero y todos los muchachos le dieron de 2-2 (dobletearon).
LA BARRA
Además del grupo de aficionados nicas, por cierto cada vez más numeroso, que apoya al equipo pinolero a los estadios donde juega, hay que señalar la presencia de holandeses que se han vinculado con nuestro país por motivos no deportivos y que le tiene un gran cariño a Nicaragua. Las banderas nicas en sus manos, ondean por todos lados.
¿MEDALLA?
La última vez que se capturó una medalla en un Mundial fue en Italia 1998, cuando los nicas se instalaron en el tercer puesto y se llevaron el bronce. En el equipo actual, se percibe la determinación de atrapar una presea. Muchos de los actuales jugadores creen que están por irse de la Selección Nacional y no quieren hacerlo con las manos vacías.