María Luisa AzpiazuEFE
WASHINGTON.- A pesar de haber librado dos guerras y reestructurado con profundidad sus sistemas de seguridad, el Gobierno estadounidense insiste en que el terrorismo está lejos de ser erradicado, cuando se cumplen cuatro años de los atentados del 11-S.
El propio presidente George W. Bush, en medio de la devastación que sufren los tres Estados del sur del país afectados por el paso del huracán Katrina, se ha encargado de recordarlo en vísperas del cuarto aniversario del 11-S.
“Seguimos siendo una nación en guerra. Para imponernos debemos explicar nuestra política y nuestros valores de manera efectiva a la gente de todo el mundo”, dijo el Presidente.
Por tanto, subrayó que para vencer al terrorismo no sólo “debemos atacar a los terroristas sino también a sus puntos de vista” y ofrecer “una alternativa de esperanza mediante la diseminación de la libertad”.
En este contexto, en las últimas horas, la Casa Blanca ha comenzado a entretejer los hilos de Katrina con los del 11-S.
Bush asegura que la gente de EE.UU. ha respondido con el mismo entusiasmo ahora que tras los atentados del 11-S, y así como Nueva York se ha recuperado, los estados del sur también se levantarán y volverán a ser lo que eran.
Tras estas afirmaciones de Bush, los analistas ven un intento de renovar el espíritu de unidad y patriotismo que movió a EE.UU. tras el 11-S y de volver a asociar al Presidente con su cara más popular: la del líder que responde al terrorismo y a los ataques con decisión y fortaleza.