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Una comitiva de tres de los cuatro poderes de Estado del país, se reunió ayer a puertas cerradas con el Estado Mayor del Ejército de Nicaragua, en la Comandancia General, en medio de la amenaza de desaforar al presidente Enrique Bolaños y la crisis político-institucional que atraviesa el país.
La delegación estuvo encabezada por los presidentes de los poderes Judicial, Legislativo y Electoral, Mauricio Martínez, René Núñez y Roberto Rivas, respectivamente.
En la reunión también participó el Fiscal General de la República, Julio Centeno Gómez, así como el contralor Luis Ángel Montenegro.
El primer vicepresidente del parlamento, el liberal Wilfredo Navarro, así como el vicepresidente de la Corte Suprema de Justicia, el magistrado de tendencia sandinista Rafael Solís —que estuvieron presentes en reunión—, admitieron que llegaron a exponerle al Ejército su preocupación por la situación actual.
Navarro y Solís negaron, además, que hayan llegado a pedirle al Ejército que no intervenga en la actual crisis que tiene enfrentados a los poderes del Estado que controlan sandinistas y liberales, con el Poder Ejecutivo, por la aprobación de las reformas constitucionales.
El coronel Adolfo Zepeda, portavoz militar, evitó referirse a una posible participación militar en caso de escalar la crisis ante el inminente desafuero del presidente Bolaños y otros funcionarios públicos.
“La posición del Ejército la mantenemos siempre: somos una institución que su misión está definida en la Constitución”, indicó Zepeda.