- Según los expertos, aún con las crisis recurrentes de precios la tendencia del consumo mundial de café aumentará considerablemente en los próximos años. Este crecimiento favorecerá principalmente al café de especialidades o de alta calidad
Luis Núñez Salmeró[email protected]
El café más que un producto es una cultura en Nicaragua. Su aroma y sabor sirven para alimentar a más de 250 mil personas en todo el país, constituyendo uno de los principales rubros de exportación con más de cien millones de dólares por año.
Cien millones de dólares es una producción pequeña comparada con grandes productores mundiales. Pero la diversificación del mercado cafetalero mundial ha abierto nuevas oportunidades que podrían cambiar el rumbo del café nica.
Eddy Kühl, historiador de café, sostiene que las primeras tazas de café se consumieron en Centroamérica en 1744 y en 1820 Policarpo Irigoyen invitó a tomar café al inglés Orlando Robert, menciona en su libro sobre la historia del café en Nicaragua. En el mismo asegura que un hijo de Policarpo, Leandro Zelaya, fue de los primeros que sembró café en escala comercial en 1845, en una época de convulsiones políticas de la historia del país: “Conocemos la tecnología del cultivo, hay que saber venderlo»”.
Las diferentes opciones con que cuenta la caficultura nacional fueron puestas sobre el tapete durante el V Encuentro Cafetero Internacional Ramacafé 2005, que hoy concluye acá en Managua, donde expertos internacionales analizaron las principales tendencias de la industria a nivel mundial.
Mientras Vietnam compite con cantidad, Centroamérica deberá hacerlo con calidad en un mercado relativamente nuevo que se va ampliado, el de especialidades o de calidad. Nicaragua apenas exporta el 20 por ciento de café de calidad con respecto a la exportación total.
Según la Organización Internacional del Café (OIC) se espera un incremento considerable del consumo de cafés de calidad, tanto en los países tradicionalmente consumidores como los denominados “emergentes” como China, India y Europa Oriental.
Paralelamente se promueve el consumo interno en los países productores con el interés y que constituye un contrasentido que se explica, según el director ejecutivo de la OIC, Néstor Osorio, en el hecho que los países productores tienen una gran dependencia de las exportaciones de café para sostener la balanza de pagos.
En el caso de Nicaragua, el 88 por ciento de la producción nacional se exporta y lo que queda es un café de menos calidad. La raíz del problema.
Osorio asegura que un mal café no promueve un mayor consumo.
En este sentido Roberto Bendaña, director ejecutivo de la Comisión Presidencial de Competitividad (CPC), coincide en que la promoción del consumo interno se logra reteniendo café de alta calidad, acompañado de la promoción de los baristas, que son especialistas en preparar el café en restaurantes y hoteles para incentivar el consumo.
Una campaña que en Brasil ha tenido resultados considerables y que ha permitido proyectar un incremento en la demanda en unos 5 millones de saco. Actualmente Brasil consume 15 millones de sacos de café representando el 13 por ciento del consumo mundial
NUEVAS TENDENCIAS MUNDIALES
La crisis del petróleo ha tenido un efecto directo en la producción de café ya que golpea toda la cadena, beneficiado, transporte y utilización de fertilizantes, afirma Henry Hüeck, presidente del comité organizador de Ramacafé, quien agrega que esto ha elevado los costos de producción. Una afirmación en la que coinciden otros especialistas quienes sostienen que la crisis del petróleo reducirá lo ganado con el repunte de los precios.
No obstante la industria del café se enfrenta con una demanda creciente a la cual hay que hacer frente. “Clientes como Starbucks están creciendo y tenemos que asumir el reto”, afirma el cafetalero Eric Ponçon, quien sostiene que este tipo de demanda es más complicada que la simple producción.
El principal reto, según él, es la competitividad, “si bien los precios del petróleo están afectando la bolsa del productor, del comercializador, del beneficiador tenemos que trabajar con responsabilidad para entrar a un mercado más exigente”.
Según Eddy Kühl, cafetalero e historiador de café, la producción nicaragüense del aromático es de las mejores del mundo, pero hay que saber venderlo. Un reto que pequeños productores han asumido y cada día la producción de café de calidad va creciendo.
Un grupo de productores de Madriz y Nueva Segovia apoyados por la Fundación para el Desarrollo Agropecuario y Forestal (Funica), están trabajando en crear una nueva marca, mientras que otro grupo de cooperativas ya empezó a vender en el exterior su propia marca de productos, con un elemento adicional el medio ambiente.
Róger Palma, de la cooperativa Prococer de El Jícaro, Nueva Segovia, afirma que tienen cinco años de estar exportando café orgánico y actualmente están promoviendo la marca Murra, lo cual ha significado un proceso largo que incluye cambiar la forma de producir y de exigir calidad. Ésta es una cooperativa compuesta por 450 socios y están trabajando también en la producción de café orgánico.
Por su parte José Alfredo Zeledón, de la cooperativa Corcasan, con 82 socios, de Madriz, sostiene que han estado trabajando con café orgánico de especialidad logrando definir los sabores, cuerpo y acidez del grano, exportando su producto a Europa.
EL MUNDO PIDE MÁS CAFÉ
Se estima que la demanda mundial de café aumentará en los próximos años, lo cual es una oportunidad para que los productores mejoren sus rendimientos.
El reto es tener visión de largo plazo, reducir los costos de producción, afirma el brasileño Carlos Brando, consultor de P&A Marketing International.
Europa Oriental es el mercado emergente más inmediato, allí se están vendiendo marcas importantes de café soluble. Los brasileños tienen una penetración muy buena, afirma Brando.
La tendencia, según Brando, es que el mercado mundial va a crecer en 25 millones de sacos en los próximos diez años.
La producción mundial exportable de café del 2004 fue de 89.7 millones de sacos contra 85.8 millones en el 2003. La demanda en el 2004 fue de 117 millones de sacos de café, de acuerdo a cifras de la Organización Internacional del Café (OIC).