- Aguas empiezan a bajar en Nueva Orleans
AP, AFP
NUEVA ORLEANS.- Los servicios de rescate iniciaron este lunes una gigantesca operación casa por casa en Nueva Orleans, en busca de sobrevivientes y cadáveres, mientras el presidente George W. Bush emprendía el lunes su segunda visita a la región y decía haber hecho “todo lo posible”.
Una semana después que el huracán Katrina transformó esta región en un desastre de proporciones bíblicas, la fractura de un dique que causó buena parte de la inundación fue reparada, el nivel de las aguas comenzó a bajar y el alcalde de Nueva Orleans advirtió que el número de muertos podría ser de 10,000.
El general Russel Honore, a cargo de la coordinación de la ayuda, dijo que el lunes quedaban en la ciudad “mucho menos de 10,000 personas”.
Antes de la catástrofe, el núcleo de Nueva Orleans tenía 485,000 habitantes, cifra que ascendía a 1,400,000 en toda el área metropolitana.
El balance oficial provisorio de muertos es de 218, de los cuales 152 en Mississippi, el Estado más afectado junto a Luisiana. En Nueva Orleans se registraron oficialmente 59 muertos, pero las autoridades creen que la cifra final sea de varios miles.
El alcalde Nagin dijo el lunes en un programa periodístico de la cadena de televisión NBC, que no es irrazonable la cifra de 10,000 muertos.
DURO ATAQUE AL GOBIERNO
El Times-Picayune, el periódico más importante de Luisiana, criticó duramente la respuesta del Gobierno federal ante la catástrofe.
En una carta abierta al presidente George W. Bush, exigió que sea despedido cada funcionario de la FEMA (siglas en inglés de la Agencia Federal de Manejo de Situaciones de Emergencia), denunciando lo que dijo era “el total fracaso” en rescatar a miles de ciudadanos que quedaron varados a raíz del huracán.
“Estamos furiosos, señor Presidente, y continuaremos furiosos mucho después que nuestra amada ciudad y las parroquias circundantes se hayan secado”, señaló el editorial. “Nuestro pueblo merecía ser rescatado. Muchos que deberían haber sido (rescatados) no lo fueron. Eso es una vergüenza para el Gobierno”.
“Cada funcionario de la FEMA debe ser despedido, especialmente su director, Michael Brown”, dijo el editorial. “No debe ahorrarse recurso alguno. No debe formularse excusa alguna”.
El domingo, mientras las autoridades intentaban mantener el orden a través de Nueva Orleans, hombres armados abrieron fuego contra un grupo de contratistas en un puente.