- Se acaba de realizar el más completo estudio hecho en Nicaragua de lagos, lagunetas, lagunas costeras, embalses, en total 86 cuerpos de agua, muchos en proceso de contaminación. Algunas lagunas se han secado. El lago de Managua es un caso de alto riesgo, con niveles críticos están el lago Cocibolca y las lagunas de Masaya, Bluefields y Tiscapa. La producción pesquera anual es de 3.689 toneladas. El estudio constituye la primera referencia histórica
Roberto Sánchez Ramírez*/Especial para LA [email protected]
Pese a ser elemento vital para la vida, el agua no ha merecido un estudio que permita conocer su importancia histórica en Nicaragua. El colmo es que todavía no se cuenta con un inventario completo.
Recientemente se ha dado a conocer un inventario de los cuerpos de agua continentales en el istmo centroamericano. En nuestro país estuvo a cargo del Mific a través del Proyecto “Plan Regional de Pesca y Acuicultura Continental” (PREPAC).
Aunque todavía no ha tenido mucha divulgación, será un indicador histórico de nuestros lagos, lagunas, lagunetas, embalses y reservorios de agua, un estudio de necesaria consulta para entender muchos aspectos relacionados con la población, la flora y la fauna.
UN REVELADOR INVENTARIO
Aunque se aclara que no es un inventario completo, aporta interesantes datos, por ejemplo, a través de una revisión bibliográfica se tenían establecidos 46 cuerpos de agua continentales (CAC), luego de las visitas por todos el país se sabe de 86 de los cuales 4 son lagos, 8 lagunas, 36 lagunas costeras, 3 embalses, 33 lagunetas y 2 lagunas invernales.
Como dato curioso aparecen incluidos entre los lagos cuerpos de agua conocidos como lagunas, las de Masaya y Apoyo, junto con el Cocibolca y el Xolotlán, suman el 87.46% de los 10,506 kilómetros cuadrados que es el área total de los cuerpos de agua continentales conocidos hasta ahora.
Según el estudio de los 86 cuerpos de agua, 68 o sea el 79% son utilizados para la pesca, 38 (44%) para la comunicación intercomunitaria, 21 (24%) se utiliza en actividades turísticas, 13 (15%) como abrevaderos, 8 (9%) para riego; el 2.3% correspondiente a dos embalses son generadores de energía hidroeléctrica y el 2.3% son utilizados para la acuicultura.
Lástima que no existan estudios anteriores que permitan establecer comparaciones para saber el uso de las aguas y la calidad de las mismas, lo importante es que se establecen puntos de referencia. Así tenemos que la producción pesquera se ha estimado en 3.689 toneladas anuales. Los lagos aportan el 38.7%, las lagunas costeras el 36.16%, los embalses el 9.94%, las lagunas el 9.52%.
LA CONTAMINACIÓN
Es evidente que la contaminación ha causado un gran daño en la calidad del agua y la pesca, basta recordar que Managua surgió como una aldea de pescadores a lo largo del lago Xolotlán, todavía en los años 1950 existía el Barrio de Pescadores, cuyo recuerdo perdura en la canción de Ervin Krügger. En la laguna de Masaya eran famosos los peces llamados “laguneros”, los guapotes y los ñundos, a los masatepinos se nos conocía como los “come ñundos”.
Refiere el estudio que las aguas servidas, desechos orgánicos e inorgánicos, heces fecales, aguas negras y polución producto de la presencia humana ha provocado la contaminación del lago de Managua, considerado un caso de alto riesgo, se suman los contaminantes de origen industrial, plaguicidas, que han llevado a niveles críticos el lago Cocibolca, las lagunas de Masaya, Bluefields y Tiscapa.
El despale ha causado también serios daños a los cuerpos de agua. El estudio revela que en el municipio de Ciudad Darío, existía un sistema lagunar formado por Las Playitas 5.7 Km2, Mayua con 5.5Km2 y Tecomapa 0.6Km2. Actualmente sólo están Las Playitas. La laguna de Nejapa, en Managua, ha estado a punto de secarse, su estado está acorde con el nombre proveniente del Náhualt que significa “laguna cenicienta” o “agua cenicienta”. Ahora se considera una laguneta.
En el caso de la laguneta de Acahualinca, hay una contradicción con su nombre que significa “lugar de los girasoles”. Contaminada durante muchos años por la fábrica de químicos que estaban en la cercanía y el basurero de La Chureca. Respecto a la laguna de Bluefields, se calcula que anualmente el Río Escondido deposita catorce mil toneladas de sedimento, se ha detectado presencia de pesticidas, las aguas servidas y los desechos domésticos ha aumentado los niveles de contaminación.
CURIOSIDADES DEL ESTUDIO
Hay dos lagunas de nombre Asososca, una en Managua y otra en el departamento de León, al noreste de La Paz Centro, frente a los cerros Negro, Asososca y Hoyo, se le llamaba también “El Tigre” porque habían muchos de estos felinos en sus orillas, ambas son de origen cratérico.
En las conclusiones del estudio encontramos que de los 86 cuerpos de agua, 48 son de agua dulce y 38 saladas, sobre todo las lagunas costeras que están a lo largo del mar Caribe. Se logró establecer que 7.818 pescadores hacen uso de 3.174 embarcaciones de las cuales 2.169 son cayucos, impulsados por remos o velas.
Se señala que de los 86 cuerpos de agua sólo en 17 hay actividad pesquera comercial, existen pocos proyectos encaminados hacia un mejor aprovechamiento y sostenibilidad de los recursos pesqueros y acuícolas. De todos los pescadores, la presencia de la mujer representa un 13.77%.
Los principales problemas son las malezas acuáticas, la contaminación por desechos sólidos y la sedimentación. La recolección de información es incompleta sobre la pesca en los diferentes cuerpos de agua. Pese a que tanto se habla del ecoturismo, hay pocos proyectos, uno de ellos el canopy de la laguna de Tiscapa.
Otro mérito del estudio, es la gran cantidad de bibliografía. Sorprende la cantidad de libros, tesis de grado, artículos periodísticos que se han escrito. Leyes, acuerdos y resoluciones municipales. Asombra la lista de instituciones públicas y privadas constituidas para proteger el medio ambiente, la flora y la fauna, sin embargo tienen poca aplicabilidad.
LAGO DE NICARAGUA
Conocido también como Cocibolca, el lago de Nicaragua, tiene 8,143 kilómetros cuadrados, con una profundidad promedio de 13 metros. Asombró a los primeros exploradores y cronistas españoles que lo consideraron un mar de agua dulce.
Las principales comunidades que están a sus orillas son: Santa Clara, Puerto Díaz, El Nancital, Morrito, San Miguelito, Morrillo, San Carlos, Solentiname, El Castillo (junto al río San Juan), Colón, Cárdenas, La Virgen, San Jorge, Mérida, Altagracia, Moyogalpa, Telesmayda, El Menco, Isla de Zapatera, Casa de Tejas, Charco Muerto, Puerto Asese, El Guayabo, Los Cocos, El Paso de Panaloya.
Se calcula que en la actividad pesquera participan 1,226 pescadores artesanales con 631 embarcaciones que para el año 2004 registraron una producción de 608,000 kilos, se estima que una cantidad similar no está registrada. En la localidad de San Ramón, Isla de Ometepe, hay un proyecto de cultivo de tilapia en jaulas flotantes. Los peces que más pescan son la tilapia, machacas, mojarra, guapote, gaspar, róbalo, roncador. La tortuga también es apetecida.
El plan de manejo del lago es contradictorio, mientras aumenta la contaminación, se gestiona la declaración de patrimonio de la humanidad por parte de la UNESCO. Las aguas servidas en la costa de Granada que descargan directamente al lago pueden llegar a afectar al turismo, a los visitantes que llegan sobre todo en verano. El estudio del PREPAC considera que el lago Cocibolca se encuentra en nivel crítico de contaminación. Ojalá que tanta belleza no quede en recuerdos de pósteres y tarjetas postales o la pesca reducida a datos estadísticos.
AGONÍA DE UNA LAGUNA
Me contaban mis padres, Remigio y María Josefa, que no había aprendido a caminar y ya me llevaban a la Laguna de Masaya, a Venecia, el área costera de los masatepinos, llamada así por el chalet que tenía el General José María Moncada Tapia. Era el año 1940.
El Ineter la considera una laguna, situada en un antiguo cráter, su tamaño disminuyó considerablemente por las corrientes de lava que llegaron del cráter de Nindirí, el Plan Regional de Pesca y Acuicultura Continental (PREPAC) la clasifica como un lago.
La laguna de Masaya, como acostumbramos llamarla, es compartida por los municipios de Masaya, Nindirí, Masatepe y Nandasmo. Tiene una extensión de 8.38 kilómetros cuadrados, se calcula una profundidad promedio de 73 metros. A pesar de estar protegida por numerosas leyes y decretos, el proceso de contaminación es terrible.
LA LAGUNA DE MI INFANCIA
“Cádiz” era el nombre de la propiedad familiar, tal vez por el origen español de los Sánchez, situada a unos cien metros de la costa. Al frente una casa de zancos, toda de madera, construida por mi abuelo Remigio Sánchez Luna, fallecido a los 33 años, a su muerte se hizo cargo de la propiedad mi abuela, Josefa Brenes, conocida como “La Chepanita” y por sus nietos “Mama Chepana”.
Desde niños pasábamos largas temporadas en Venecia. Salíamos de Masatepe a pie, a caballo o en carreta. Todo el viaje era de travesuras y alegría. Pasábamos por el puente, frente a la quinta de don Agustín Larios, más adelante por la de don Fidel Saballos, la llamada “Puerta del Cielo” por la vista hacia la laguna y los volcanes Nindirí y Masaya. Antes de comenzar la bajada estaba don Rubén Arévalo.
Desde que llegábamos disfrutábamos las aguas limpias y puras de la laguna. Todavía se bombeaba el agua hasta el lugar conocido como “El Tanque”, desde donde por gravedad se abastecía Masatepe y otros poblados. El chalet construido por el General Moncada estaba en abandono, el nivel del agua había subido y nosotros nos tirábamos desde los muros, los más chavalos desnudos, en medio de un tremendo griterío.
Parte de lo que comíamos era abastecido por la laguna. Pescábamos hermosos guapotes y mojarras, con sábanas sacábamos sardinas y ñundos, a veces salían los laguneros de las cuevas y los atrapábamos a garrotazo limpio. Se hacían los grandes peroles de sopa o tamalitos de ñundos. En latas vacías de gas, amarrábamos un trozo de carne descompuesta, la sujetábamos con un mecate y en poco tiempo la sacábamos llena de cangrejos.
Los venados bajaban a tomar agua a la laguna, venían de los cerros, casi siempre a Los Rincones, en jurisdicción de Nindirí, con perros los obligábamos a meterse en el agua, donde montados en una balsa de Marcos Téllez, resultaba fácil amarrarlos, llevarlos a tierra, garantizando carne para todo el vecindario. La Chepita, esposa de Marcos, nos asaba los grandes tasajos para comerlos con tortilla salida directamente del comal.
Los sábados en la tarde la costa era invadida por cantidad de pescadores venidos de Masatepe, La Concepción, San Juan de la Concepción y la comarca de El Arenal. El domingo al mediodía se marchaban, llevando las ristras de pescados. Cantidad de poblados se alimentaban gracias a la laguna. También llegaban muchas lavanderas con grandes motetes, la más popular era doña Santos, se ganaban la vida lavando ropa ajena.
A diario se veían caballos cargados con cántaros, pichingas y hasta pipas en carretas que llenaban con el agua de la laguna para el abastecimiento doméstico o la venta en los caseríos cercanos. Cuando llovía llegaba poca basura, no se conocía el plástico. La vida era sana y segura. De cuando en cuando había un ahogado, uno de los más sentido fue el de un campesino trabajador y honrado de nombre Liberato Gavilán.
VIVIENDO EN OIKOS
Después del terremoto de 1972, con el apoyo de unos cooperantes franceses, fundamos el movimiento ecologista que bautizamos como “OIKOS”. Uno de nuestros centros de operaciones fue la laguna de Masaya, donde hicimos actos de protesta en memoria de los árboles asesinados por el régimen somocista.
Logré conseguir una pequeña casa de madera, instalándola a la orilla de la laguna, donde viví sin energía eléctrica, me afeitaba y bañaba muy temprano en la laguna. Construí una letrina con varios barriles, daba hacia el camino para saludar a los amigos que pasaban, pues estaba al aire libre.
¡Cómo disfrutaba de aquella laguna! por donde pasaron tantos entrañables compañeros: Cristian Pérez, William Ramírez, los amigos del diario LA PRENSA. Cuantos ratos agradables pasamos en la orilla a la luz de la luna. Fácilmente y barato se compraban los pescados que comíamos donde la Chepa Lola, la Brunilda o doña Manuelita.
COMIENZA LA AGONÍA
Cuando “el progreso” llegó a Masaya decidieron construir las pilas de oxidación, aseguraron que no contaminarían la laguna y como sabia medida llenaron las pilas con peces y tortugas para que se comieran el excremento. La población creció, no así el número de pilas. Tal vez los masayas lo tomaron como una muestra folclórica más, en cambio los poblanos vimos como nuestra fuente de agua y alimento se iba deteriorando.
Según el estudio del PREPAC, la principal fuente de contaminación son las pilas de oxidación que han perdido su eficiencia o han sobrepasado su capacidad, también las corrientes cargadas de basura. No se reporta actividad pesquera, hay alguna presencia de mojarras, guapotes, pepescas y sardinas.
En varias ocasiones se ha informado que las alcaldías de los municipios que bordean la laguna proyectan planes para rescatar la laguna, sin embargo, la cascada que baja desde las pilas muestra el excremento, aumentando la contaminación del agua que en otros tiempos se consideró como una reserva para abastecer Managua.
Laguna que trae gratos recuerdos para muchos, ahora sólo se ven restos de viviendas y hasta de una escuela, huella de un vecindario que desapareció. En Venecia pareciera escucharse la voz cargada de ironía de Moncada, molesto como si viera a un masaya descargando su inodoro.
* ACADEMIA DE GEOGRAFÍA E HISTORIA DE NICARAGUA
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