Petróleo

Sergio Vélez Astacio El mundo consume 75 millones de barriles de crudo diarios, de las reservas totales del planeta estimadas en dos billones de barriles ya se han utilizado 900,000 millones. Al ritmo actual, la producción durará unos cuarenta años más. No obstante, unos especialistas en la materia afirmaron en 1998: “Durante la próxima década, […]

Sergio Vélez Astacio

El mundo consume 75 millones de barriles de crudo diarios, de las reservas totales del planeta estimadas en dos billones de barriles ya se han utilizado 900,000 millones. Al ritmo actual, la producción durará unos cuarenta años más. No obstante, unos especialistas en la materia afirmaron en 1998: “Durante la próxima década, el suministro no podrá satisfacer la demanda”.

Estos expertos en la industria petrolífera advirtieron: “La opinión generalizada supone que la última gota de petróleo puede bombearse con el ritmo con que se extraen ahora los barriles de los pozos. De hecho, el ritmo al que cualquier pozo o cualquier país puede producir petróleo siempre alcanza un máximo, y entonces, una vez se ha agotado la mitad de las reservas, empieza a bajar de forma gradual hasta llegar a la vaciante. Desde el punto de vista económico, no importa tanto en qué momento se agotará él petróleo como el día en que empiece a declinar la producción.

¿Cuándo se espera que se produzca este declive? Un especialista en petróleo asegura que “el incremento en la producción de crudo que se ha planificado satisfará menos de la mitad de la demanda prevista para el año 2010 por la Agencia Internacional de la Energía”. Ahora bien, “si la tasa de producción baja y la demanda sigue en alza, el precio del petróleo probablemente se disparará o fluctuará sin control. Este hecho aumentará la posibilidad de que se produzca un caos económico, de que surjan problemas con el transporte de alimentos y otros artículos, e incluso de que estallen guerras entre países que se disputarán el poco petróleo que quede, mientras unos analistas se alarman ante la reducción de las reservas, otros afirman que cuanto antes dejemos de depender del petróleo mejor. Sólo hay una cosa peor que quedarse sin petróleo: no quedarse sin él.

El dióxido de carbono que generamos con su combustión sigue calentando el planeta; pero la economía y el medio ambiente son dos temas que todavía suelen discutirse por separado.

Un informe de la Broadcasting Comision puso de relieve las consecuencias de la adicción al petróleo tomando como ejemplo un solo país: “Los 26 millones de vehículos del Reino Unido producen un tercio del dióxido de carbono que se emite en la nación y que contribuye al calentamiento del planeta y generan un tercio de la contaminación atmosférica del territorio nacional que todos los años acaba con 10,000 vidas humanas”.

En vista de la duración limitada de las actuales fuentes de energía y los peligros asociados a éstas, surge la pregunta: ¿está la humanidad condenada a destruir la tierra mientras satisface su aparentemente insaciable sed de energía? Es evidente que necesitamos alternativas más limpias y seguras.

¿Están a nuestro alcance?

Los beneficios ambientales de adoptar fuentes de energía limpia son obvios. Sin embargo, es probable que el costo implicado en producir este tipo de energía a gran escala siga siendo prohibitivo. El aumento de la demanda energética se producirá en mayor medida en el combustible fósil (petróleo, gas natural y carbón) pues se espera que los precios de tales combustibles se mantengan relativamente bajos y los de otras fuentes de energía no lleguen a ser competitivos.

Aunque poca gente lo sabe, hoy comemos gracias al petróleo. El petróleo y el gas natural son cruciales en todos los procesos de agricultura moderna, desde la fabricación de fertilizantes hasta el transporte de las cosechas.

Ahora bien ¿cuánto tiempo más podremos depender de estas fuentes energéticas? Existen energías alternativas menos contaminantes que el petróleo, el gas y la energía nuclear? Esto está por verse dentro de veinte años.

El autor es asesor fiscal.

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