- Provincias petroleras ecuatorianas interrumpen protestas, para reanudar diálogo con el Gobierno
- Pobladores mantienen demandas sociales ante las compañías internacionales de la zona
AP
QUITO.- Después de casi una semana de paralización en las dos provincias donde se encuentran los yacimientos petroleros, los dirigentes del paro anunciaron ayer una tregua para viajar a Quito, a fin de continuar los diálogos con el Gobierno.
Las autoridades regionales de las provincias amazónicas de Sucumbíos y Orellana iniciaron el paro hace una semana para exigir a las petroleras internacionales en la zona, la construcción de carreteras, centros de salud e inversión en obra pública.
La ciudad de Lago Agrio, 180 kilómetros al noreste de Quito, que fuera escenario de violentas manifestaciones y continuas protestas callejeras, registró ayer domingo una aparente calma, dijeron reportes periodísticos.
Según informes, las actividades comerciales se han reanudado en alrededor de un 20 por ciento, aunque hay poca gente en las calles.
“VAMOS A NEGOCIAR”
Los autoridades de Sucumbíos y Orellana y más de 100 delegados de organizaciones civiles mantuvieron una asamblea popular, en la que decidieron declarar una tregua y organizarse para viajar a Quito para continuar las conversaciones con el Gobierno.
“Ahora estamos en tregua para permitir que las negociaciones se desarrollen”, manifestó a la AP, Máximo Abad, alcalde de Lago Agrio y dirigente de la paralización.
“Vamos a negociar, es probable que hayan concesiones de parte y parte, pero creo que Sucumbíos y Orellana no tendrán renunciamientos en cuanto a aspectos fundamentales de nuestra propuesta… de eso va a depender si se termina con el paro definitivamente o será solamente un receso o tregua como está planteado ahora”, añadió.
EMERGENCIA SE MANTIENE
“Todavía se mantiene el decreto de emergencia (decretado por el Gobierno) y las actividades no se normalizan porque es contradictorio decir que se reinicien las actividades cuando el decreto de emergencia no permite el libre tránsito, asociación y otros derechos o garantías ciudadanas… la ciudad está en calma”, añadió.
La prefecta (intendenta) de Orellana, Guadalupe Llori, enfatizó que “se suspende el paro momentáneamente mientras dialogamos, si no hay resultados en los diálogos, regresaremos a las medidas de hecho”.
Llori indicó a la AP que la asamblea biprovincial decidió salir, no en el avión que nos mandó el Gobierno, sino en una caravana motorizada hasta la ciudad de Quito.
Manifestó la voluntad de los dirigentes del paro, de mantener los diálogos pero con condiciones, “queremos dialogar en un sitio neutral, no en un regimiento policial como nos quieren llevar; queremos que sea en la Conferencia Episcopal o en los Derechos Humanos. “Esto no es político, es cívico”, recalcó.
El prefecto (intendente) de Sucumbíos, Guillermo Muñoz, y el alcalde de Lago Agrio, Máximo Abad, que fueron detenidos el viernes por la Policía, recobraron su libertad mediante un recurso de hábeas corpus y están a la espera de que más de 60 detenidos sean también liberados.
DAÑOS A LA ECONOMÍA
El paro que desde el pasado lunes 15 de agosto realizan pobladores de las provincias amazónicas petroleras de Sucumbíos y Orellana, ha causado graves daños a la economía ecuatoriana.
La principal afectación ha sido para la industria del petróleo, debido a la suspensión de las exportaciones del crudo, principal recurso de financiamiento del presupuesto nacional.
El Gobierno estima que las pérdidas por el paro pueden alcanzar los 443 millones de dólares hasta octubre, cuando podría normalizarse la producción de crudo, si el paro finaliza pronto.