- El público de Chicago abucheó su labor en el ring
Andrew Seligman
ROSEMONT.- Fue un paso en su objetivo de volver a los primeros planos, quizás tímido, pero suficiente para Fernando Vargas.
Si bien no lo hizo con signos de exclamación, el ex campeón mundial junior mediano de la AMB y la FIB envió un mensaje con su victoria por decisión unánime sobre el ex monarca superwelter del CMB, Javier Castillejo, la noche del sábado en la Allstate Arena.
“Creo que le gané claramente a un campeón”, dijo Vargas sobre la pelea en la división de las 154 libras. “Lo mandé a la lona, lo dejé mal. Supe ajustar mi estrategia cuando necesitaba ajustarla”.
Vargas derribó a Castillejo en el tercer asalto y después hizo lo justo.
El combate no fue del agrado de los 9,096 espectadores, que no pararon de abuchear durante su trámite, e incluso se dio un hecho bochornoso, al producirse una pelea en un sector de las tribunas. Una silla fue lanzada antes que la Policía interviniera.
Dos jueces declararon ganador a Vargas por 97-92, y el tercero la vio 98-91.
Pero Vargas reconoció que estuvo lejos de su mejor nivel.
“Peleé mal y tengo que admitirlo”, señaló. “No me sentía bien con lo que estaba haciendo”.
Lo atribuyó a problemas de peso, por encima de los 79 kilos (175 libras) antes de esta pelea.
Todo hacía indicar que la pelea tendría un desenlace madrugador cuando Vargas (26-2, 22 nocauts) estremeció a Castillejo (58-6, 39 nocauts) con una derecha a la cabeza y lo envió a la lona con dos zurdas en corto sobre el final del tercer asalto. Pero la campana sonó y Castillejo logró seguir adelante.
“De no haber sonado la campana, lo noqueaba”, dijo Vargas.
El preparador Danny Smith valoró la actuación de Vargas en un cinco, dentro de una escala del uno al 10, diciendo que permitió que el otro lo alcanzara con muchos golpes.
Castillejo, quien había ganado sus siete combates anteriores, tenía previsto originalmente defender su corona de los superwelter, pero el CMB le despojó el cetro el 31 de mayo por resistir enfrentarse con el nicaragüense Ricardo Mayorga, lo que obligó a que esta pelea fuese pactada a 10 asaltos.
Los promotores de Vargas radicaron una demanda contra el CMB en Nueva York, diciendo que la decisión les costó dinero.
Mayorga se quedó con el título vacante al imponerse por fallo unánime la semana pasada sobre Michele Piccirillo en el United Center de Chicago.
En los días previos a ese combate, Mayorga tildó de cobarde a Vargas y dejó en claro su deseo de enfrentarlo.
PREFIERE A DE LA HOYA
Esta semana, los allegados a Vargas se mostraron más interesados en una revancha con Oscar De la Hoya, quien le destronó como campeón junior mediano de la AMB al noquearlo en el undécimo asalto en septiembre de 2002.
Vargas se tomó esta pelea como una oportunidad de mostrarse como rival de primera fila en la división y redimir su imagen, salpicada por un caso de dopaje tras la pelea con De la Hoya, que le costó una suspensión de nueve meses y una multa de 100,000 dólares.
El peleador siempre ha dicho que no ingirió sustancias prohibidas en forma intencional, y posteriormente despidió a su preparador físico y nutricionista.