Ricardo Mayorga trata de lucir rudo ante Michele Piccirillo, a quien finalmente derrotó.

Mayorga rompió el molde

Edgard Rodríguez C. [email protected] Ricardo Mayorga es algo más que un tromponero que irrumpe en una esquina a pecho descubierto, dispuesto a fajarse con el primero que encuentre. Y sus frases explosivas, esas que le garantizan varios minutos en los noticieros de la tarde, no son elaboradas por un asesor de imagen. Salen de su […]

Edgard Rodríguez C. [email protected]

Ricardo Mayorga es algo más que un tromponero que irrumpe en una esquina a pecho descubierto, dispuesto a fajarse con el primero que encuentre. Y sus frases explosivas, esas que le garantizan varios minutos en los noticieros de la tarde, no son elaboradas por un asesor de imagen. Salen de su propio instinto y ofenden, pero suelen quedarse en el subconsciente popular.

Apreciado por unos y detestado por otros, Mayorga ha emergido con fuerza como una figura controversial, sobre la cual sin embargo, algunos han decidido inclinar su admiración y hasta se sienten representados. Otros en cambio, lo consideran portador de muchos antivalores, pero no por ello, dejan de seguir sus pasos.

¿Qué es lo que pasa con Ricardo Mayorga? ¿por qué alguien con un comportamiento tan cuestionable, desemboca en una atracción de multitudes? ¿acaso Mayorga, en el fondo, representa lo que somos los nicaragüenses? LA PRENSA hizo estas preguntas al profesor Alfonso Malespín, catedrático de la Facultad de Comunicaciones de la UCA.

Para Malespín, Mayorga ha roto el molde, se ha vuelto alguien extraordinario y un filete para los medios de comunicación.

“Alguien que tiene un comportamiento heroico, es noticia. Alguien que sale de la nada y de repente se vuelve muy famoso, es noticia. Alguien que encarna lo que es cierto sector de la sociedad, es noticia. Por ejemplo ‘Jesús de los Pobres’ encarnaba un sentimiento, una espiritualidad, luego era noticia. Incluso lo fue para aquellos que pensaban que era una farsa, un impostor, porque creían que era un loco, pero les atraía.

Mayorga parece haberse convertido en algo más que una simple atracción y sobre esta arista, el profesor Malespín considera necesario analizar el fenómeno desde el plano cultural, psicológico y mediático.

“Mayorga es, en el fondo, mucho de lo que somos los nicaragüenses. En primer lugar, encarna al chavalo del barrio, al hijo que toda madre desea tener y que logra identificarse mucho con ella y que además la quiere. Eso constituye una imagen muy poderosa en una sociedad en la que el padre está ausente. Pero además, a nosotros nos emociona el chico malo, aún cuando por nuestra formación cristiana tendemos a creer que inclinando su potencial hacia el lado bueno, tendría más éxito”, señala Alfonso.

Para el catedrático, hay muchos Ricardo Mayorga en nuestra sociedad, sólo que no son famosos. Pero su forma atrevida de opinar, su buena actuación ante los medios y sobre todo ante la televisión, le han permitido entrar hondo en el sentimiento popular.

“Mayorga es un bocón, que insulta y dice todo sin importar cómo lo haga. Eso lo quisiera hacer mucha gente, que se siente reprimida por razones económicas, familiares, religiosas o morales. Este jodido lo dice todo y eso habla mucho de los valores nuestros, de lo que somos en esencia”, considera Alfonso.

Otro elemento que ha sido decisivo para la proyección de Mayorga, es de acuerdo al profesor Malespín, la ausencia de figuras en nuestra sociedad, decepcionada por los políticos y abatida por las restricciones económicas a que se ve sometida en su pobreza.

“Es parte de nuestra cultura, el personalizar los conceptos. Y la falta de personajes dado el desgaste que ha sufrido la clase política nacional, y el hastío de la población de temas como el pacto o la corrupción, hacen de Mayorga un ingrediente más interesante y, a la vez, él representa una forma distinta de dar a conocer el país”, señala Malespín.

NO ES ALEXIS, ES MAYORGA

Para Alfonso Malespín no tiene ningún sentido pretender descubrir o convertir a Ricardo Mayorga en otro Alexis Argüello.

«Son historias distintas. Alexis fue un personaje cuidadosamente construido y que llegó a mantenerse arriba, y aún está ahí, debido a carismas muy especiales que ha tenido», dice.

«Mayorga en cambio, es un fenómeno que llegó fugazmente a la cima sin el padrinazgo de Alexis, pero que igual podría tomarse poco tiempo para acabarse. Su vida agitada y su edad podrían disiparlo pronto».

«No sé por qué siempre hay ese afán de compararlo con Alexis. Él es Mayorga y no estoy seguro de que al cambiar su forma de ser, conserve el éxito que ahora tiene», señaló Malespín.

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