Vicente Padilla fue uno de los peloteros de más sensación en la primera Liga Nicaragüense de Beisbol Profesional.

Urge mejorar la profesional

Se espera una temporada más intensa en la II Liga Profesional Edgard Tijerino [email protected] La posibilidad de ver en acción a peloteros Triple A, agita fuertemente nuestras expectativas mientras nos acercamos a las puertas de la segunda Liga de Beisbol Profesional. ¡Qué bueno! Directivos del Boer estudian varios nombres de la organización de los Dodgers […]

  • Se espera una temporada más intensa en la II Liga Profesional

Edgard Tijerino [email protected]

La posibilidad de ver en acción a peloteros Triple A, agita fuertemente nuestras expectativas mientras nos acercamos a las puertas de la segunda Liga de Beisbol Profesional. ¡Qué bueno!

Directivos del Boer estudian varios nombres de la organización de los Dodgers de Los Ángeles, entre ellos Jason Grabowski y un pitcher, que han estado temporalmente con el equipo grande, para ir en busca de ellos, ya veremos si por aire, mar y tierra.

Los que vivimos la etapa grandiosa transcurrida entre 1956 y 1967, permanecemos aferrados a los recuerdos imperecederos que fabricaron peloteros capaces de impactar brusca y espectacularmente.

TANTAS FIERAS

Todos queríamos estar ahí para ver batear a Marvin Throneberry, escalofriarnos con los swings de George Scott, asombrarnos con los jonrones de Felipe Montemayor, la versatilidad de Zoilo Versalles, la bravura de Clarence “Choo Choo” Coleman, la elasticidad y fantasía de un inicialista como Lou Vasser, el furor de Jim Hicks, el funcionamiento de Ronnie Hansen y Lee Tate, la intensidad de Dagoberto Campaneris, y el dominio de pitcheres como Jim Kaat, Phil Reagan, Dick Scott, Jim Weaver, Vicente y José Ramón López, Minervino Rojas y tantos otros.

Por aquí pasaron dos futuros ganadores del Cy Young, Miguel Cuéllar y Ferguson Jenkins; un Novato del Año, Hansen; y un Más Valioso, Versalles. Hoy, estamos claros que no se puede contratar esa clase de peloteros, pero se exige un nivel superior en las importaciones al discreto mostrado el año pasado.

De los peloteros contratados el primer año, con excepción de ciertos pitcheres, ninguno tiene suficiente atractivo para volver al terruño, pero la gran interrogante es: ¿Se dispone del dinero necesario para conseguir mejor talento?

MEJOR MADERA NICA

El material nativo de hoy, es superior al que vimos en la Profesional, y eso permite que aún sin grandes contrataciones, como cuando el Bóer anunció el aterrizaje de Lou Jackson y Marion Zipfel, trasladándolos del aeropuerto al Estadio para hacerlos debutar ruidosamente, se pueda ofrecer un beisbol competitivo.

En aquellos tiempos, sólo cinco nicas, se elevaron tanto como los extranjeros: Duncan Campbell, Rigo Mena, Willie Hooker, René Paredes y Octavio Abea.

Los mejores peloteros de cada equipo eran importados, y con el truco de la nacionalización, en algunos line-ups con alto grado de dificultad, se incluían a uno o dos pinoleros.

Además, con las firmas caseras, se afectó severamente el beisbol de la base, el que servía de soporte para las selecciones, y nos debilitamos en el concierto internacional, como quedó comprobado en los Panamericanos de Chicago durante 1959 y los Mundiales de 1961 y 1965 en Costa Rica y Colombia. Incluso en el de 1969 en Dominicana, no tuvimos el menor significado.

ES ALGO URGENTE

Necesitamos peloteros de cierto calibre para que la pelota profesional pueda ser ofertable como espectáculo a nuestros aficionados, ansiosos de ser testigos de un superior nivel de competencia.

No poder contratar peloteros superiores a Edgard López, impide que se consiga la atracción requerida. Aquí siempre vimos peloteros superiores a nuestros “monstruos”, Campbell y Rigo.

Uno de los mayores éxitos de aquella liga, que comenzó con peloteros colombianos y cubanos, fue el panameño Manuel Antonio Díaz conocido como “Copa Castillo”, bateador indomable que todos querían tener en su roster.

Si no se supera el nivel de las contrataciones del año pasado, veremos otra liguita, con los nacionales, incluyendo algunos entrando en etapa de desgaste, dominando el escenario.

LOS MANAGERS

Fue de vital importancia adquirir managers de calidad. La presencia de Tony Castaño y Wilfredo Calviño, se hizo sentir en todo momento, así como la de Earl Torgenson y Johnny Pesky, quien estuvo con los Medias Rojas como pelotero y parte del engranaje técnico, y dirigió a los Tigres del Cinco Estrellas.

Entre las grandes combinaciones de doble play que por aquí pasaron, está la que formaron con el Oriental el short Orlando Martínez y el segunda base Rigoberto Mendoza con Lou Vasser en la primera base.

Aquí fracasaron Frank Leja, considerado uno de los más grandes prospectos de los Yanquis y Lou Piniella, quien no pudo adaptarse. Los contratados tenían que responder instantáneamente, porque no había paciencia con ellos.

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