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Papa comparte con jóvenes en Colonia
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COLONIA, ALEMANIA.- El Papa Benedicto XVI recibió ayer su primer baño de multitudes durante un paseo en barco por el Rin, acompañado por unos 60 jóvenes de varios países, entre ellos varios latinoamericanos, de las decenas de miles de peregrinos que participan en las Jornadas Mundiales de la Juventud (JMJ) de Colonia.
HOMENAJE A JUAN PABLO II
En un discurso caluroso pero inflexible leído en alemán, inglés, francés, español e italiano, el Papa Benedicto XVI rindió un sentido homenaje a la figura de su predecesor Juan Pablo II, quien, dijo, “supo entender” los desafíos de los jóvenes.
“El os ha querido, vosotros le habéis entendido y habéis correspondido con el entusiamo de vuestra edad”, dijo de Juan Pablo II, quien lanzó esta “idea brillante” hace dos décadas, para incorporar a los jóvenes a la Iglesia Católica.
“Este gran Papa supo entender los desafíos que se presentan a los jóvenes de hoy y, confirmando su confianza en ellos, no dudó en incitarlos a proclamar con valentía el Evangelio y ser constructores intrépidos de la civilización de la verdad, del amor y de la paz”, dijo Benedicto XVI de pie en el barco bajo la cruz de madera de las JMJ que poco antes había roto el viento.
Con retraso en el programa previsto, el Papa llegó en una limusina blindada negra fuertemente escoltada al muelle para abordar el barco ‘Rhein Energie’ al que accedió por una pasarela saludando con los brazos en alto a la multitud congregada a las orillas del Rin, que aplaudía y le gritaba “¡Benedetto, Benedetto!”, enarbolando banderas de todo el mundo.
El barco del Papa, quien parecía estar cansado, fue escoltado por cinco barcos que representaban los cinco continentes durante el recorrido de diez kilómetros por aguas del Rin, palabra de origen celta que significa “escorrer”.
La mexicana Susana Zavala Gómez, por Norteamérica, y la peruana Patricia Mercedes Chávez Cornejo, por Sudamérica, representaron, junto con otros cuatro jóvenes, a los continentes, ante el Papa.
HERENCIA ESPIRITUAL
Éste, que permaneció buena parte del trayecto de pie saludando a los peregrinos, dijo que ahora le corresponde a él recoger la “extraordinaria herencia espiritual que nos ha dejado el Papa Juan Pablo II”.
“Representáis a las incontables muchedumbres de nuestros hermanos y hermanas de la humanidad que esperan sin saberlo, que aparezca en su cielo la estrella que los conduzca a Cristo”, en referencia a los Reyes Magos, cuyas reliquias se guardan en la catedral gótica de Colonia, adonde se iba a dirigir posteriormente para venerarlas.
El Pontífice evocó la trayectoria de Melchor, Gaspar y Baltasar que “soportaron fatigas y sacrificios sin ceder al desaliento y a la tentación de volver atrás” en su búsqueda de Cristo.
Y es que cuando se tiene “una certeza tan firme, merece la pena vivir por ella y, si fuera preciso, morir por ella”, les dijo Benedicto XVI que durante 23 años fue el guardián del dogma católico en el Vaticano.
“Queridos jóvenes, la felicidad que buscáis, la felicidad que tenéis derecho a saborear, tiene un nombre, un rostro: el de Jesús de Nazareth”, les dijo el Papa, que ha venido a Alemania con el enorme desafío de conquistar el corazón de estos miles de peregrinos, en una época marcada, según su palabras, por la “dictadura del relativismo”.