La escena del crimen. La Policía mantiene ocupado el taxi que abordó el periodista Adolfo Olivas.

Le disparó a quemarropa

Testigos oculares cuentan cómo mataron al corresponsal de LA PRENSA Mirna Velásquez [email protected] Cuando el periodista Adolfo Olivas fue ultimado a balazos ayer en una calle cercana a su casa de habitación, en el barrio Estelí Heroico, fue observado en dos momentos distintos por dos testigos. Uno de ellos, por temor, prefirió omitir su nombre. […]

  • Testigos oculares cuentan cómo mataron al corresponsal de LA PRENSA

Mirna Velásquez [email protected]

Cuando el periodista Adolfo Olivas fue ultimado a balazos ayer en una calle cercana a su casa de habitación, en el barrio Estelí Heroico, fue observado en dos momentos distintos por dos testigos. Uno de ellos, por temor, prefirió omitir su nombre.

El joven que no reveló su identidad es vecino de Olivas y según narró a LA PRENSA su sueño fue interrumpido por las voces de dos hombres que discutían en el andén que conduce a la casa de Adolfo.

El motivo de la discusión, según el testigo, era el pago de la tarifa del transporte. El taxista supuestamente exigía el pago y el periodista insistía en que le pagaría, pero que lo dejara llegar a su casa.

Aunque el reportero, de 47 años, fue ultimado con dos balazos, con la misma arma aparentemente hicieron más disparos. El primero fue al aire, cuando el presunto autor del homicidio, Santos Roberto Osegueda Palacios, vio que el señor Luis Benavídez Martínez, también vecino de Adolfo Olivas, al escuchar ruidos en la calle salió a indagar de qué se trataba.

Benavídez, al ver que el periodista discutía con Osegueda, preguntó ¿qué pasa? y la respuesta fue un disparo al aire para ahuyentarlo, como efectivamente ocurrió. Entró a su casa.

Cuando esto pasaba a tan sólo unos metros de distancia de la residencia de Olivas, el otro testigo ocular corrió a ver.

“Yo me corro y miro al maje que lo tiene encañonado. Entonces me dice, Adolfo: maje me quieren matar por pura verga; entonces yo me acerco. El maje da la vuelta por detrás del taxi, cierra una puerta que tenía abierta, en eso Adolfo da la vuelta y el maje hace a tirarle pero no puede”, relató el joven.

En ese momento, según el testigo, se dio un forcejeo. Adolfo intentó botarle el arma, pero no lo logró y más bien el taxista se zafó de la situación, logrando chance para hacer los dos disparos que impactaron al periodista.

Mientras esto ocurría, Luis Benavídez —quien antes había visto el disparo al aire— se vistió. Al llegar a la escena del crimen Adolfo ya estaba en el suelo, casi muerto.

“Yo estoy al frente de ellos, cuando el maje dice: lo maté, lo maté”, relató el joven que no reveló su nombre.

“Yo lo voy a agarrar a él para tratar de forcejear, pero en eso el maje me apuntó (…) Yo lo único que miré fue blanco, bueno a mi se me fue el espíritu, se me fue todo y yo oía que él me decía: maje, maje, me jodieron”, siguió narrando.

Según comentó el joven testigo, Osegueda “disparó a matar”, es decir, la intención era clara de terminar con la vida de Olivas, porque le disparó “a quemarropa”.

El autor de los disparos huyó de inmediato tras detonar el arma. El testigo y Luis Benavídez le dieron persecución, pero no pudieron continuar por las amenazas de disparos que hizo Osegueda.

¿DÓNDE ESTÁ EL TELÉFONO?

El teléfono celular de Adolfo Olivas está desaparecido. Aunque la familia asegura que el aparato lo utilizó esa noche, no logran encontrarlo. Extrañamente, una amiga de Olivas recibió una llamada hecha desde ese aparato móvil a las 9:47 de la mañana de ayer, y sólo pudo escuchar la respiración de alguien.

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