Olivas había recibido amenazas

Mirna Velásquez [email protected] El periodista y corresponsal de LA PRENSA en Estelí, Adolfo Olivas Olivas, había sido amenazado de muerte vía telefónica en las últimas semanas, después de hacer publicaciones periodísticas referidas al narcotráfico internacional. “No soy jefe narco”, fue el titular de la primera de una serie de notas informativas firmadas por Olivas y […]

Mirna Velásquez [email protected]

El periodista y corresponsal de LA PRENSA en Estelí, Adolfo Olivas Olivas, había sido amenazado de muerte vía telefónica en las últimas semanas, después de hacer publicaciones periodísticas referidas al narcotráfico internacional.

“No soy jefe narco”, fue el titular de la primera de una serie de notas informativas firmadas por Olivas y publicadas en LA PRENSA, que supuestamente originaron las amenazas.

El contenido de la información periodística indicaba que Samuel Gutiérrez Lozano, un tipo con acento entre mexicano y colombiano, era señalado por la Policía Nacional de ser el jefe de una organización vinculada al narcotráfico internacional.

Después de esta publicación, Olivas recibió tres llamadas telefónicas amenazantes, según dijo su colega y amiga personal, Martha Marina González.

“Adolfo le manifestó a él (al director de la Asociación Pro Derechos Humanos) que sentía temor porque le habían llamado ya tres veces amenazándolo”, afirmó González.

La periodista contrastó el temor de Olivas con la versión que preliminarmente se manejaba respecto a la forma en que lo mataron.

“Yo no creo que por un pasaje, un taxista se va a bajar, luego regresar, se va a sacar la pistola y va a ir a matar a alguien”, dijo González.

La reportera indicó además que hay información sobre el autor del crimen, que lo vinculan a una persona de nacionalidad colombiana, familiar de su esposa, pero la Policía Nacional no ha confirmado nada al respecto.

Olivas se entrevistó telefónicamente con Gutiérrez, quien le habría llamado desde México. En la entrevista el sospechoso de narcotráfico negó estar involucrado en el hallazgo de una avioneta que presuntamente transportaba drogas, pero aceptó haber hecho una transacción con una máquina retroexcavadora, la misma que fue utilizada para cavar un hoyo y enterrar la avioneta en una pista clandestina.

Olivas también comentó su temor con algunos compañeros de trabajo, con los que compartía un espacio informativo en una radio cristiana local.

“Desde que salió el primer artículo de drogas, solamente dijo que estaba recibiendo amenazas, llamadas telefónicas. Recibió una a las 6:00 de la mañana y nos dijo que el periodista era el que no retrocedía”, recordó uno de sus colegas que pidió omitir su nombre.

El teniente Abel Herrera, vocero policial de Estelí, dijo también que en una ocasión Olivas le manifestó que había sido amenazado pero no quiso oficializarlo.

LA PRENSA conoció que existe una grabación que detalla una de las llamadas anónimas que había recibido el corresponsal.

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