Alejandro Toledo

Alejandro Toledo pierde simpatía

16 de sus ministros han renunciado a sus cargos AFP LIMA.- La renuncia del denostado Fernando Olivera como canciller, cargo que había asumido apenas un día antes, da un respiro al presidente peruano Alejandro Toledo en la crisis que este nombramiento generó, aunque lo debilita al perder a su principal socio en el último año […]

  • 16 de sus ministros han renunciado a sus cargos

AFP

LIMA.- La renuncia del denostado Fernando Olivera como canciller, cargo que había asumido apenas un día antes, da un respiro al presidente peruano Alejandro Toledo en la crisis que este nombramiento generó, aunque lo debilita al perder a su principal socio en el último año de su gobierno.

“Nunca más integraré ningún gabinete del presidente Toledo, nunca más nadie del FIM participará en cargo alguno de este gobierno”, dijo un compungido Olivera, al anunciar una renuncia que de inmediato descomprimió la peor crisis que ha tenido el mandatario peruano desde que se posesionó en 1991.

Olivera —líder del Frente Independiente Moralizador (FIM), partido aliado del gubernamental Perú Posible (PP)— fue nombrado canciller el jueves por Toledo, lo que originó una inmediata cascada de renuncias en el gabinete, comenzando por la de Carlos Ferrero, primer ministro.

Intentando minimizar la crisis, Toledo señaló el mismo jueves que había pedido la renuncia a sus 16 ministros para recomponer el gabinete en el último tramo de su gobierno, que acaba el próximo 28 de julio. Incluso le pidió a Olivera tomar posesión de su cargo el viernes.

En un país con todos los ministros renunciados —situación que se mantiene este domingo— la crisis, lejos de ceder, se agudizó y fue evidente que Olivera no podría continuar. El desenlace se produjo el sábado en la tarde cuando Olivera anunció su dimisión.

Para Toledo esta renuncia significó una solución, pero igualmente un problema para sus últimos 11 meses de gobierno y para las elecciones presidencial y legislativa de abril próximo.

Toledo ha maniobrado en los dos últimos años con una popularidad que bordea el 10 por ciento (8 por ciento este domingo según una encuesta publicada por el influyente diario El Comercio) y le debe a Olivera que éste lo haya sostenido en las peores crisis de su gobierno. Ahora los analistas se preguntan qué actitud tomará el FIM frente al presidente.

El FIM y el PP de Toledo firmaron un pacto de gobernabilidad en 2001 antes de que el actual mandatario asumiera. El sábado ni Olivera ni sus congresistas Luis Iberico y Gustavo Pacheco hablaron de acabar con ese pacto pero tampoco lo ratificaron, dejando una posición ambigua.

Fue sintomático que Iberico y Pacheco, consultados de manera insistente por los periodistas, no confirmaran el pacto y más bien se limitaran a repetir una y otra vez que la alianza del FIM es con el Perú.

Olivera es objetado por sectores políticos y la opinión pública por su estilo de confrontación y porque se le considera soberbio y conflictivo.

Para el analista Augusto Álvarez, “es obvio que más de uno quedará con sangre en el ojo, empezando por Olivera, lo cual abre una brecha en la alianza gubernamental y la posibilidad de que el líder del FIM empiece a enfilar baterías contra Palacio”.

“Si Olivera en el gobierno fue una pesadilla para Toledo, por fuera de él será una amenaza real”, añadió. “¿Alguien duda que, al dejar de serle útil para su interés particular, Olivera querrá demoler al gobierno?”, se preguntó.

“Ha sido un pésimo negocio para Olivera entrar al gabinete. Y ha sido peor para Toledo ceder a la presión de su socio. El principal objetivo de los dos, obtener resultados aceptables en las elecciones, se les disuelve entre las manos”, dijo por su parte Fernando Rospigliosi, ex Ministro del Interior de Toledo.

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