El papel del árbitro cumple un rol importante en la calidad y espectáculo del juego.

Puro riesgo

Alberto Rayo [email protected] El duro oficio de ser árbitro en Nicaragua. Poco salario, son, generalmente, los “malos de la película”. No tienen hinchas, como se le llaman a los seguidores del balompié. Sus fallos son objeto de discusión, al punto de terminar siendo blanco de críticas destructivas que usualmente rayan en lo ofensivo. Pero la […]

Alberto Rayo [email protected]

El duro oficio de ser árbitro en Nicaragua. Poco salario, son, generalmente, los “malos de la película”. No tienen hinchas, como se le llaman a los seguidores del balompié.

Sus fallos son objeto de discusión, al punto de terminar siendo blanco de críticas destructivas que usualmente rayan en lo ofensivo. Pero la realidad es que cumplen un rol clave en aras de la calidad del juego y, por consecuencia, del espectáculo.

La carrera de árbitro en Nicaragua es extensa, y algunos de ellos aseguran que se convierte en un sacrificio similar a la preparación de un futbolista.

Para muchos es desconocido que el hombre del silbato debe pasar por varias categorías, destacando en cada una de ellas, hasta llegar a regular en el nivel más alto del futbol nicaragüense, la Primera División.

No es una carrera más. Hay que tener mucho valor para ingresar al césped vestido de negro y, de acuerdo a la posición, con una banderita a rayas o dos tipos de tarjetas (amarilla y roja) guardadas en la bolsa de la camisa.

No obstante, para muchos de los árbitros su trabajo es la única forma de subsistir y mantener a una familia, aun cuando es muy mal visto y remunerado en mayores cantidades de ofensas que de dinero.

El camino, lejos de ser sencillo, ofrece muchas complicaciones. El aspirante a árbitro debe cursar con buenos resultados los diferentes niveles, cinco en total. Además, de tener educación escolar aprobada (hasta quinto año).

Deberá comprobar que tiene aptitudes físicas para la práctica deportiva y tener no menos de 18 años ni exceder los 45, según explica Eddy Benard, presidente de la Asociación de Árbitros de Nicaragua, una de las varias instituciones de réferis de futbol del país.

El solicitante que presente enfermedades irreversibles, disminución auditiva, merma del 20 por ciento en la visión binocular o alteración en la percepción de los colores, no puede ejercer la profesión.

Si aprueba la primera evaluación, la física, entonces inicia sus estudios en la Escuela de Árbitros, y en base a las calificaciones avanzará a los próximos niveles en un tiempo de uno o dos años, aproximadamente.

En las clases reciben, además de las reglas básicas del juego, las asignaturas de historia y organización del arbitraje, funciones del juez, ética y estructura técnica del deporte, y la práctica en el campo.

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