Osman Rosales Cruz/Enviado [email protected]
CHICAGO.- Alocado, con su espíritu alegre y jovial, ése fue el Ricardo Mayorga que se mostró durante todo el tiempo aquí en Chicago. Su cambio fue asombroso, al extremo que los periodistas que cubrimos su pelea contra Michele Piccirillo no dejamos de preguntarnos, ¿qué pasó aquí, por qué ese gran cambio?
Durante nuestra cobertura de su pelea de título mundial de las 154 libras CMB, el agresivo personaje salido de las empobrecidas calles de Granada, nos vendió una nueva imagen, era su nuevo rostro.
Atento, solidario, dispuesto a conversar en cualquier momento, pero ante todo, más humano, consciente que el esfuerzo desplegado para seguir sus huellas hasta Chicago había sido alto, y lo menos que esperábamos era una postura amable, llena de respeto.
“Decidí cambiar porque no podía seguir de esa manera con ustedes. Es cierto que muchas veces me molesté con los cronistas por meterse en mi vida personal, pero ahora todo es diferente, estoy tranquilo y disfruto al lado de mi mamá, mi papá, mis hijos y mi esposa”, admitió Ricardo, quien parece haber empezado a entender que no todo se resuelve con violencia.
ESPERA OTRO HIJO
No sólo de actitud ha cambiado Mayorga, porque en reiteradas oportunidades dijo que su nueva esposa, Shelsa, le ha dado un brillo muy particular a su existencia. Con ella a su lado se siente complacido, lleno de vitalidad y amor.
“Amo a Shelsa, ella es una gran mujer. Me da mucho cariño, es comprensiva y está embarazada”, expresa el púgil, apodado “El Matador”.
Las veces que Ricardo habló de su cónyuge, en sus ojos y rostro se pintó el signo del amor, de la pasión, de un hombre atrapado por ese sentimiento que a veces llena de gozo, pero también puede ser traicionero.
“Nos vamos a casar dentro de poco y me siento contento, estoy viviendo un gran momento”, agregó.
Ahora Mayorga parece tener su cabeza en el lugar correcto, al menos así lo dejó entrever cuando se refería a su futuro en un deporte donde el ser humano es deteriorado con suma violencia.
“Tengo que pensar en mi familia, en mi esposa e hijos, qué les voy a ofrecer más adelante, por eso voy a buscar grandes peleas y bolsas, para cuando me retire pueda gozar de mi esfuerzo”, indicó Ricardo.
Respecto a su decisión de haberle dedicado la pelea al líder sandinista, Daniel Ortega, el controversial peleador que ha estado en reiterados enredos judiciales, declaró que todo se debió a pura amistad, no hubo nada de politiquería.
“Lo hice por puro placer, quería agradecer al comandante Ortega por ser mi amigo. El pueblo de Nicaragua no debe confundir las cosas, yo soy su campeón y no me meto en política. A como le dediqué mi combate a Daniel, bien podría hacerlo con Arnoldo Alemán o Enrique Bolaños, lo que deseo que entiendan es que somos una sola raza”, afirmó.