Ricardo Mayorga dio la impresión de ser el menos preocupado en su equipo de trabajo.

¿Qué podemos temer?

Edgard Tijerino M.Enviado [email protected] CHICAGO.- Fijar un favorito para la pelea semiestelar de esta noche en el United Center, no ha representado la menor dificultad para los expertos norteamericanos: Ricardo Mayorga. Y estoy de acuerdo. Mayorga es más agresivo, más poderoso, más resistente, más agobiante, más hambriento de fama y fortuna y se ha enfrentado […]

Edgard Tijerino M.Enviado [email protected]

CHICAGO.- Fijar un favorito para la pelea semiestelar de esta noche en el United Center, no ha representado la menor dificultad para los expertos norteamericanos: Ricardo Mayorga.

Y estoy de acuerdo. Mayorga es más agresivo, más poderoso, más resistente, más agobiante, más hambriento de fama y fortuna y se ha enfrentado a oponentes más exigentes.

Pero en el deporte no hay nada absoluto. Ni la versatilidad y contundencia de Roger Federer en tenis, ni la superioridad a ratos aplastante de Tiger Woods en golf, ni el dominio que pueda ejercer una planilla de superastros encima de los 200 millones de dólares como la de los Yanquis, ni la seguridad de una victoria de Brasil sobre Honduras en futbol, como lo comprobamos en una Copa América, ni la invencibilidad de Roy Jones en los cuadriláteros.

¿Qué podemos temer a pocas horas de la pelea?

El perfil zurdo de Michele Piccirillo. No, Mayorga ha logrado desconcertar a peleadores de guardia cambiada, y seguramente, el italiano, no entra en un ranking de los mejores zurdos del momento.

Su estatura y alcance. Tampoco, porque esas ventajas necesitan saber utilizarse como lo hacía Alexis Argüello. Para que eso se materialice, Piccirillo necesita establecerse y asumir la iniciativa, frente a un púgil de arremetidas huracanadas.

La rapidez para salirse de la línea de fuego. No, quienes lo han visto a pocos metros, afirman que Piccirillo no tiene la velocidad y flexibilidad de Cory Spinks. Cierto, el italiano tiene una victoria sobre Spinks, pero en una pelea confusa, no luciendo bien ninguno de ellos.

Un punch amenazante. Hasta hoy, Piccirillo no es conocido como un hombre de golpeo definitivo, y ese es un gran handicap a favor de Mayorga.

Entonces, ¿qué temer?

Bueno, que Ricardo no haya conseguido su mejor estado físico, que no pueda desorientar al italiano, que no haga prevalecer sus embestidas aún recibiendo golpes, o que algún disparo, lo tome desequilibrado.

En 1974, dos periódicos mejicanos, titularon: Todo le favorece a Argüello. Fue en referencia a su pelea con Rubén Olivares que estuvo perdiendo hasta su explosión en el round 13.

Y parecía un diagnóstico tan fácil y seguro como se ve éste, pero Olivares no estaba acabado como suponíamos, y se había preparado como nunca peleando además sin errores.

Si hay algo que descartar es que Piccirillo sienta temor. Eso fue fatal para Vernon Forrest, quien consideró estar frente a un rival diabólico, imprevisible y destructivo.

Pienso que Mayorga obligará al referí a detener el combate, y no me preocupa que la pelea se extienda a los 12 asaltos.

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