EFE
HELSINKI.- Un año después de ser subcampeona olímpica, Lauryn Williams, estadounidense de 21 años, se convirtió bajo la lluvia de Helsinki en la nueva reina de la velocidad mundial, al relegar al tercer puesto a la favorita, la francesa Christine Arron, que buscaba su primera medalla de oro.
Williams, experta en finanzas, sucedió como campeona, con una marca de 10.93, a su compatriota Torri Edwards, quien a su vez había heredado la corona en París tras la descalificación por dopaje de otra estadounidense, Kelli White.
La victoria de Lauryn, un día después de que Justin Gatlin ganara la final masculina del hectómetro, devuelve a los Estados Unidos la condición de primera potencia indiscutible de la velocidad mundial, que había quedado en entredicho en París 2003.
Campeona panamericana en 2003 con sólo 19 años, Lauryn Williams plasmó en el estadio Olímpico de Helsinki el cambio generacional. La jamaiquina Veronica Campbell, sólo un año mayor que ella, ganó la medalla de plata (10.95) mientras que la veterana y máxima favorita Christine Arron sólo llegó tercera (10.98).
La francesa, de 31 años, consiguió hace siete años el título europeo en Budapest con la tercera mejor marca mundial de todos los tiempos (10.73), que para ella es el verdadero récord del mundo.
En vísperas de los Mundiales de Helsinki declaró que se consideraba plusmarquista mundial, insinuando que las dos marcas que preceden a la suya en la lista de todos los tiempos (los 10.49 de la fallecida Florence Griffith y los 10.65 de Marion Jones) carecen de validez por las sospechas de dopaje.
Marion Jones y su compañero Tim Montgomery están siendo investigados en relación con el caso BALCO, laboratorio que suministraba esteroides a deportistas de élite, y renunciaron a participar en los campeonatos nacionales, por lo que no han podido participar en los Mundiales de Helsinki.
Con un pasado de fracasos en las grandes ocasiones y una acreditada fama de poca entereza mental, Arron, nacida en Guadalupe, como Marie José Pérec, había llegado a Helsinki en el mejor momento de su vida y, ronda tras ronda, había ido haciendo los mejores tiempos.
FELIZ EN EL TRONO
La estadounidense Lauryn Williams aseguró que no había sentido la lluvia cuando se puso en los tacos de salida para disputar la final y que su victoria es la más grande de su carrera.
“La medalla de plata olímpica del año pasado es también muy importante, pero para mí ésta es mejor”, declaró la joven atleta que con sólo 21 años ha escalado hasta la cima de la velocidad mundial.