Boxeadores “delivery”

Pablo [email protected] El reciente viernes en Juigalpa, Chontales, el peleador-concertador leonés Róger Flores, llegó con varios jóvenes peleadores que enfrentarían a prospectos como Matías García y los debutantes Julio “El Halconcito” Buitrago y Ariel Vásquez. En primera impresión, los desconocidos púgiles metropolitanos me parecieron rivales de cuidado. Daban la impresión de ser fuertes, bien trabajados […]

Pablo [email protected]

El reciente viernes en Juigalpa, Chontales, el peleador-concertador leonés Róger Flores, llegó con varios jóvenes peleadores que enfrentarían a prospectos como Matías García y los debutantes Julio “El Halconcito” Buitrago y Ariel Vásquez.

En primera impresión, los desconocidos púgiles metropolitanos me parecieron rivales de cuidado.

Daban la impresión de ser fuertes, bien trabajados en sus físicos y con la suficiente capacidad para meter en aprietos a los prospectos antes mencionados del Gimnasio Róger Deshón, que tratan de irrumpir con fuerza en el boxeo profesional casero.

Sin embargo, los peleadores duraron más en subir al cuadrilátero que lo aguantado en el pleito, durando los tres juntos menos de dos minutos (33, 27 y 49 segundos, para un total de un minuto y 59 segundos).

Los leoneses se desmoronaron como un castillo de naipes, algunos con golpes de cierta consistencia o con simulacros de puñetazos.

Me causó cierto malestar observar el pobre desempeño de los peleadores de Flores.

Antes de trabajar en esta profesión, como aficionado me gustaba observar el trabajo de los peleadores leoneses, bravos, aguerridos, como lo fueron en su momento Julio “Yambito” Gamboa, Eddy Sáenz, Javier Medina, Lee Sandoval, Adolfo Méndez, Marvin García, Jorge Luis Vado, el mismo Róger Flores y Adonis Rivas, quien como la mayoría maneja, ganó dos títulos mundiales.

Daba gusto ver a estos peleadores en acción, fajándose y dejando en alto el nombre de la ciudad metropolitana.

Pero últimamente, Flores se ha dedicado mover a peleadores “delivery”, esos que aparecen de la nada, suben al ring y rapidito se bajan, noqueados por su propia sombra, pero dejando por el suelo el prestigio del boxeo leonés.

Entiendo que Flores vive del boxeo, peleando o llevando peleadores hasta Costa Rica o cualquier otra parte del mundo, pero en las últimas cinco o seis veladas, se pueden contar con los dedos de una mano los buenos boxeadores que ha subido en veladas nacionales.

Uno de esos pocos es Gonzalo Munguía, a quien en su última pelea le robaron un triunfo al decretar un empate con el fuerte pegador chontaleño Carlos Mairena.

Manuel González, primer vicepresidente de la Comisión Nicaragüense de Boxeo Profesional, y comisionado de turno en la velada de Juigalpa, me comentó que también ellos estaban preocupados por la calidad de los boxeadores leoneses.

Explicó que les dan seguimiento, pasan sin problemas los exámenes físicos y técnicos, pero cuando suena la campana la mayoría de desmorona.

González aseguró que uno de los problemas que podrían estar afectando a estos peleadores, son los viajes largos y el poco tiempo de recuperación que tienen para una pelea.

El miembro de la Comisión de Boxeo considera que todavía hay muy buenos peleadores en León, pero deben tomar cartas en el asunto.

La comisión está obligada a exigir mejores condiciones a los promotores, llevar una estricta hoja de rendimiento de los peleadores, y obligarlos a que se entrenen mejor.

El público paga para ver un buen espectáculo, pero últimamente los metropolitanos no están cumpliendo, convirtiéndose en boxeadores “delivery”, paquetes que llegan y se van rapidito del ring.

Puede interesarte

×

El contenido de LA PRENSA es el resultado de mucho esfuerzo. Te invitamos a compartirlo y así contribuís a mantener vivo el periodismo independiente en Nicaragua.

Comparte nuestro enlace:

Si aún no sos suscriptor, te invitamos a suscribirte aquí