María José Zamora
Siempre leo El Azote con mucho gusto porque me hace reír, es cierto que hay ocasiones en las que no concuerdo con sus planteamientos, pero en general, enmarcado en lo cómico, todo se acepta. Sin embargo, en la última edición de El Azote, en la sección de El Calachero, aparece un chiste que aunque he intentado encontrarle lo gracioso, continúa provocándome malestar e indignación.
El chiste al cual me refiero hace alusión a la muerte del hijo del señor presidente Enrique Bolaños, doctor Jorge Bolaños. Considero que ningún tipo de chiste tiene cabida en un ámbito tan sensible y doloroso como es la pérdida de un ser querido. Ni la antipatía ni el rechazo más profundo que se pueda sentir por una persona justifica tal falta de humanidad.
Errar también es de humanos y confío en que los señores de El Azote sabrán aceptar su falta de tacto en esta ocasión.