¿Portillo ante la justicia?

Alberto L. Alemán Aguirre En una atmósfera de escepticismo de una ciudadanía más preocupada por la violencia, por no perder la vida a manos de delincuentes, y por la situación económica, la causa de un posible juicio a Alfonso Portillo parece querer de nuevo avanzar, aunque sea un pasito. Las investigaciones del Ministerio Público guatemalteco […]

Alberto L. Alemán Aguirre

En una atmósfera de escepticismo de una ciudadanía más preocupada por la violencia, por no perder la vida a manos de delincuentes, y por la situación económica, la causa de un posible juicio a Alfonso Portillo parece querer de nuevo avanzar, aunque sea un pasito.

Las investigaciones del Ministerio Público guatemalteco podrían alcanzar a la diplomacia del dólar que practica el Gobierno de Taiwán con sus aliados a cambio de votos de apoyo a su causa de incorporación a la ONU.

La ex fiscal anticorrupción Karen Fischer, presentó en días recientes, copias de cheques, de 500 mil dólares cada uno, supuestamente dirigidos al ex presidente Portillo, hoy refugiado en México. Uno de ellos, tiene su endoso cuando ya era Presidente electo. Los fondos provenían de cuentas taiwanesas en bancos en Estados Unidos, según reportes del diario Prensa Libre.

El fiscal general Juan Luis Florido pidió que el presidente Oscar Berger, quien próximamente viajará a Taiwán, solicite a Taipei la autorización legal a las autoridades estadounidenses para obtener documentos originales certificados que sirvan de prueba en una acusación legal.

No se conoce una reacción taiwanesa ni hay certeza de si Berger expresará esta inquietud. Sin embargo, la imperiosa necesidad de mantener los escasos aliados que le reconocen como Estado — lo cual pasa a través de una buena relación con las élites políticas locales—, y dado el coqueteo de Pekín con nuestros países, hay suficientes bases para dudar de que Taiwán esté anuente a hacer semejante cosa.

La Fiscalía de Guatemala giró una orden de captura y ha solicitado a un tribunal que pida la extradición a México del ex gobernante, de quien se sospecha cometió multitud de hechos ilícitos durante su administración (2000-2004): aceptar dinero taiwanés a título personal, apertura de cuentas millonarias con dinero público en Panamá, malversación, fraude al Ejército, entre otras cosillas.

En cuanto al desvío fraudulento de US$15 millones del presupuesto del Ejército, la justicia ha encontrado un nuevo obstáculo.

La solicitud de extradición fue congelada por un juez ante un recurso interpuesto por algunos antiguos altos militares, entre ellos varios ex ministros de Defensa. Será la Corte de Constitucionalidad (CC) la que deba pronunciarse.

El argumento del recurso es que en el proceso se abrieron varios archivos secretos concernientes al gasto de Defensa, un secreto de Estado.

Desafortunadamente, como en el resto de Centroamérica, el Poder Judicial de Guatemala está bajo notables influencias políticas. En la CC hay magistrados afines al partido de Portillo, el Frente Republicano Guatemalteco (FRG).

En el tema de las cuentas en Panamá, la Fiscalía no ha podido reunir pruebas contundentes que sustenten una acusación. Incluso, varios de los implicados en el caso están pidiendo que se les levante el arraigo que les impide viajar al exterior.

El caudillo del FRG y ex dictador, Efraín Ríos Montt, llamó a los intentos de sentar a su correligionario en el banquillo de los acusados “un show publicitario” y hasta conjeturó que México le daría asilo político.

En declaraciones a un diario local, con un toque un poco anecdótico y quizás hasta folclórico —propio de muchos políticos centroamericanos—, Ríos Montt negó que supiese de malos manejos de Portillo, porque “de los negocios y cuestiones íntimas no me decían nada”.

No obstante, admitió cierta responsabilidad por haberlo llevado a la Presidencia. Según el caudillo, había voces internas que pedían quitarlo, pero no lo hizo por “los costos políticos” y para demostrar a la comunidad internacional que ahora es un verdadero demócrata.

Fuera de esa perorata, está el hecho de que un hijo de Ríos Montt es uno de los acusados en el fraude al Ejército. Éste es otro serio obstáculo para que un día llegue a hacerse un juicio a Portillo.

Éste vivió en su juventud en México y se dice que posee magníficas relaciones personales con gente influyente allá. También se sabe que en un oscuro incidente mató a un hombre y huyó. Hoy, disfruta de una visa de trabajo.

México tiene larga tradición de asilo a personajes políticos latinoamericanos, aunque en este caso, las autoridades mexicanas parecen estar conscientes de que las acusaciones son por corrupción.

Con todo, la respuesta de México a un pedido formal de extradición es una incógnita. No hay una orden de captura internacional y es posible que el ex presidente se vaya de ese país.

No hace falta quienes alegan que todo lo actuado contra Portillo es un espectáculo político. Sea éste el caso, o no, hay varios elementos infortunados que inclinan a tomar todo con muchas reservas.

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