Vieja Managua

Paz García Felicito al señor Roberto Sánchez Ramírez por su reportaje especial sobre la vieja Managua, pero como managua de nacimiento y crianza, debo hacerle algunas aclaraciones: Primero. La Hormiga de Oro quedaba del Teatro González tres cuadras abajo, y no cuatro cuadras abajo. El edificio Terán quedaba dos cuadras abajo del González y la […]

Paz García

Felicito al señor Roberto Sánchez Ramírez por su reportaje especial sobre la vieja Managua, pero como managua de nacimiento y crianza, debo hacerle algunas aclaraciones:

Primero. La Hormiga de Oro quedaba del Teatro González tres cuadras abajo, y no cuatro cuadras abajo. El edificio Terán quedaba dos cuadras abajo del González y la siguiente esquina era la de La Hormiga de Oro.

Segundo. La división real de Managua se hacía en la esquina que se cruzaban la Avenida Roosevelt y la Calle Quince de Septiembre. Cierto que al que no le gustaba llamarle Avenida Roosevelt, la llamaba Avenida Central. La Calle Central quedaba dos cuadras al lago de La Quince y pasaba por los mercados Central y San Miguel. La Iglesia San Antonio, La Panchota, El Calzado City Club —de don Jaime Saavedra—, el Calzado Granados, la casa de un homosexual llamado Carlos Adán Solís, alias “La Negra Hermosa”, llegando a terminar en la Avenida del Caballo o Avenida Monumental.

En varias publicaciones, incluyendo ésta, he leído que a la Avenida Roosevelt se le conocía también como avenida Sandino. ¿De dónde sacan semejante disparate? Quizás los sandinistas antes del terremoto, en el sobaco de la confianza y clandestinamente le llamaban así, pero ni el pueblo ni nadie conoció esta avenida con otro nombre que no fuera “la Roosevelt”, salvo algunos que la llamaban Avenida Central.

Tercero. Quizás don Sofonías Salvatierra vivió, antes de 1940, por El Abanico. Pero desde 1940 hasta su muerte vivió cerca de la Iglesia San Antonio, sobre la Calle Quince de Septiembre, o sea de la Clínica Especializada media cuadra arriba, donde tenía un gran rótulo que decía Tipografía Salvatierra.

Cuarto. Habría que hacer muchos sacrificios intelectuales para que yo, siendo cochero de la época, hubiera entendido una dirección que daba como referencia la Chibolería Gil o el cine Bóer. El Cine Bóer quedaba a una cuadra de la Calle Colón. La Chibolería Gil a dos o tres cuadras de la Calle del Triunfo; direcciones totalmente opuestas. Para ir del cine Bóer a la Chibolería Gil había que caminar, del cine dos cuadras arriba, 10 cuadras al lago. El cine que quedaba cerca era el América que quedaba cuatro cuadras al sur de la Chibolería.

Quinto. Yo conocí a don Juan Culón. Su cantina quedaba frente al costado oriental del mercado Bóer. Sus “bocas de pájaro” eran famosas. Sin embargo como referencia para direcciones jamás supe que superara a la del propio mercado. Don Juan era famoso entre los basuqueritos del mercado porque no le negaba el trago al que se estuviese muriendo de la goma.

Sexto. La panadería cerca de San Antonio no se llamaba La Casa Blanca, sino La Rosa Blanca.

Finalmente, en mi barrio (San Antonio), a don Adolfo Muñiz se le conocía como “velocidad”. Es posible que se le haya conocido como “120” en otros lados.

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