Triunfó lejos y regresó para compartir

Carmen Ramírez es hada madrina de los niños en una comarca somoteña Los recuerdos de una niñez feliz en las calles de Somoto y el amor por su tierra, trajeron a Carmen María Ramírez Talavera a Nicaragua, después de 22 años de ausencia. Y con su regreso llegó también mucha esperanza para los niños que […]

  • Carmen Ramírez es hada madrina de los niños en una comarca somoteña

Los recuerdos de una niñez feliz en las calles de Somoto y el amor por su tierra, trajeron a Carmen María Ramírez Talavera a Nicaragua, después de 22 años de ausencia. Y con su regreso llegó también mucha esperanza para los niños que cursan sus estudios primarios en la escuela Rafaela Herrera, en la comarca Sonis, de Somoto.

Sus primeros pasos como maestra después de graduarse, los dio en esa escuela hace más de 30 años y ahora regresa a ella para convertirse en el hada madrina de los niños que cursan la primaria en esas viejas aulas.

Su primera visita fue en 2003 cargada de zapatos, útiles escolares, juguetes, ropa y medicina; pensando que sería la única, pero desde entonces ha realizado tres visitas más, llevando alegría, sonrisas y esperanza para esos niños “tan olvidados”. “Siempre recordé esa escuela y pensaba que algún día iba a regresar, pero no podía hacerlo con las manos vacías”, dice.

Carmen María es también un orgullo nicaragüense entre la comunidad hispana residente en Estados Unidos donde participa activamente en comités y proyectos educativos.

Con ayuda del Gobierno norteamericano abrió un proyecto de alfabetización para los trabajadores del campo en el condado de Manatí, a unos kilómetros de Miami.

Actualmente es una mujer de éxito, pero todo fue logrado porque supo saltar las barreras con perseverancia, analiza. Aunque considera que la vida ha sido muy buena con ella, la verdad es que también ha sido difícil ya que le tocó criar sola a sus tres hijos, Francisco, Javier y Ana Isabel, ahora de 26, 24 y 21 años y de quienes se siente muy orgullosa.

Luego de tantas luchas educando a sus hijos, estudiando, haciendo una carrera y trabajando duro, es hasta ahora que inicia a vivir para sí misma. “Estoy aprendiendo a vivir más mi vida personal, en el aspecto como mujer, que es tan importante y que yo lo tenía abandonado”, reflexiona.

“Soy muy feliz; por primera vez en mi vida he encontrado el amor; estoy enamorada y feliz. Casi a los 50 años encontré el amor de mi vida”, añade, refiriéndose a su prometido Armando, con quien contraerá matrimonio. Y finaliza diciendo a las mujeres “que todas pueden tener esperanzas porque el amor bueno no llega así nomás, pero llega”.

CORAZÓN Y ÉXITO

“Los recuerdos que dejo en Nicaragua me reconfortan en momentos de tristeza y soledad”, dice.

Somoto. “Es lo más preciado que tengo de Nicaragua, es un pueblo alegre, luchador, cálido, que nunca he podido olvidar a pesar de tantos años de ausencia”.

Aliciente. “Pensar en Somoto me oxigena y me rejuvenece”.

En EE.UU. Se graduó de trabajadora social y tiene 12 años de trabajar en el sistema escolar de ese país.

Hispana destacada. Tiene un programa educativo que se presenta en la televisión, participa en comités y es una excelente representación hispana en los Estados Unidos.  

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