Lesbia Alarcón Castaño
Que ansias de poder tiene don Daniel Ortega. Me pregunto qué le faltó hacer en el tiempo que le dimos todos la oportunidad de gobernar. Este pueblo necesita oxígeno, no alguien viciado. Es hora de que el señor Ortega comprenda que su oportunidad pasó, pues mientras tiraba una de cal tiraba dos de arena.
Este pueblo quedó muy adolorido y hay heridas que nunca sanaron del daño ya hecho. Los sandinistas obtuvieron beneficio quitando los bienes de otros. Eso no es muy buen ejemplo para nadie, porque este pueblo tiene que aprender a trabajar y no robar. No podemos acostumbrarnos a obtener las cosas sin que nos cuesten.
Ortega no puede ofrecer lo que no tiene, además el odio es muy grande en él, se le sale en cada palabra, no respeta a nadie y todos merecen respeto. Lo que debe hacer el comandante es reivindicarse con mucha gente que de verdad lo quiere, pero lejos de este país.
El último gran error que cometió Ortega es tratar de ponerse en un altar como que fuera un santo. ¿Cómo es posible que juegue con este pueblo cristiano y le falte al respeto a Dios y a nuestra Madre Santísima? Si cree que el pueblo es tonto y que con la comedia de la comunión se lo ganó, pues se equivoca. Con Dios y la Virgen no se juega.