- Cabildeo llegó hasta último minuto
Gustavo Ortega [email protected]
Los textiles fueron los que al final impusieron la presión en la ratificación del DR-Cafta en la Cámara de Representantes de Estados Unidos, siete votos que al final sirvieron de mucho, fueron asegurados apenas hace una semana.
Fernando Traversari, directivo de la Asociación Nicaragüense de la Industria Textil y de la Confección (Anitec), indicó que las negociaciones fueron duras pero al final se lograron los votos y beneficios para ambas partes.
El aspecto de principal presión de los textileros estadounidenses fue el otorgamiento de preferencias arancelarias especiales para Nicaragua equivalentes a 100 millones de metros cuadrados de tela.
Estas preferencias, conocidas como TPL en inglés, permiten que ingrese ese equivalentes de telas procedentes de países fuera del DR-Cafta para elaborar piezas de exportación a Estados Unidos.
Traversari dijo que los estadounidenses demandaron una revisión de estos beneficios y al final fue aceptada por Nicaragua, para ello se pusieron en contacto inmediato con los negociadores nicas y echaron a andar las pláticas.
“Se tuvieron que lograr, sin enmendar el tratado, compromisos para que una vez puesto en vigencia se corrijan ciertas reglas de origen”, aseguró Alicia Martin, una de las principales negociadoras del acuerdo por Nicaragua.
Aclaró que nada se ha condicionado, “tomamos el compromiso que para los pantalones de tela sintética el TPL se iba a donar en iguales cantidades que las telas compradas en la región, es decir que si se compraban 10 metros de tela regional, tenías derecho a 10 metros de TPL”.
Además, en el caso de los pantalones de algodón, se definió lo mismo pero con progresividad, “el uno por uno lo vas a ir garantizado en el cuarto año”.
Aquí Traversari indicó que la proporción inicia con 20 por ciento de telas regionales, 30 por ciento el segundo año y el 40 por ciento el tercer año.
“Es al cuarto año que se quedó uno a uno, es decir, si se usan 100 millones de TPL hay que comprar 100 millones de telas regionales”.
Inicialmente los TPL fueron negociados por una década en 100 millones de metros durante los primeros cinco años y entre los años seis y 10 iniciaba una etapa de desgravación.
Pero con estas recientes negociaciones se logró que los estadounidenses aceptaran que se mantuvieran sin cambios los 100 millones durante los 10 años.
Sin embargo Martin aclaró que aun queda abierta la posibilidad de que en cualquier momento se puedan pedir otras modificaciones, hecho que está estipulado en el artículo 325 del tratado, donde se definen los procedimientos para hacer enmiendas al tratado.
Todo esto refleja lo duro del cabildeo que incluso llegó a los momentos finales. “Cuando faltaban los votos de siete republicanos la negociación se llevó a cabo en una habitación adjunta durante 30 minutos, ahí se lograron tres votos y se terminó”, indicó una fuente desde Estados Unidos.
TAMBIÉN AZÚCAR
Pero además de los textileros, el sector azúcar también impuso presión.
“Pese a los arreglos la verdad es que el sector azucarero (estadounidense) siempre se opuso, pues tienen miedo de que sigan incluyendo el azúcar en próximas negociaciones”, apuntó.
A la fecha, la Comunidad Andina de Naciones (CAN), conformada por Colombia, Venezuela, Ecuador y Bolivia, además de Panamá y Tailandia, están en la lista de espera para firmar un acuerdo comercial con Estados Unidos, y todos son productores de azúcar que quieren ingresar al mercado norteamericano.
Al final, a la medianoche del miércoles, hora de Washington, la decisión estaba tomada: el DR-Cafta fue aprobado con 217 votos a favor y 215 en contra.
¿UNO MENOS?
La agencia noticiosa EFE reportó ayer que el congresista republicano Charles Taylor dijo que votó en contra del DR-Cafta, pero que no fue registrado por la máquina de votación. El congresista afirmó en un comunicado que desea que quede constancia de su voto negativo.