Edgard Rodríguez [email protected]
Uno mira a Greg Maddux y difícilmente imagina que se trata de un lanzador. Más bien parece un profesor de física o un filósofo con esos lentes a lo Jean Paul Sartre.
Pero lo de físico quizá no sea sólo la apariencia. Muchos expertos que consideran que pocos pitcheres hoy día se auxilian tan bien de todas las ventajas que proporciona el conocimiento como Maddux.
“Greg conoce no sólo a sus bateadores rivales, sino también la zona de strikes de cada umpire en la liga y en base a ello traza su estrategia de pitcheo”, señala su manager, Dusty Baker.
La noche del martes, Maddux agregó otro timbre de distinción a su magistral carrera, al abanicar a Omar Vizquel para convertirse en el lanzador número 13 que llega a 3000 ponches en las Ligas Mayores.
Es un logro curioso para el también ganador de 300 juegos en las Grandes Ligas, que ha llegado a 200 ponches sólo una vez en su carrera de 20 temporadas y que no ha sido etiquetado como un “fusilador”.
Y eso quizá tenga que ver con el hecho de que Maddux comprendió temprano en su carrera la necesidad de economizar lanzamientos. Dick Pole, su coach en Doble A (y también ahora) le habló al respecto.
“Maddux lanzaba duro y parecía empeñado en ponchar desde su primer lanzamiento. Un día le dije, tienes que parar eso. Concéntrate en hacerlos outs”, explica Pole.
Y como Maddux no hizo el ajuste tan rápido, se decidió establecerle un límite de 90 disparos por juego. Así que tenía que ahorrar envíos para ir profundo en los partidos. Se olvidó de los ponches y sacó outs.
“Incluso cuando tengo los bateadores en dos strikes, sólo pienso en sacarlos outs, y aún así, algunos ponches los consigo por accidente”, explica Maddux.
Difícilmente 3000 ponches llegan por accidente, más cuando se hace de la localización y el cambio de las velocidades, un arte, mientras se esconde la velocidad en el cerebro.