- NASA logra reanudar los vuelos de los transbordadores tras el desastre del Columbia en 2003
- Pequeño trozo de cerámica se desprende. Hoy analizarán si la nave corre algún peligro
AFP, AP
CABO CAÑAVERAL, FLORIDA.- El Discovery despegó el martes con siete astronautas a bordo con una misión de 12 días, en el primer lanzamiento de un transbordador espacial desde la tragedia del Columbia hace dos años y medio.
Un pequeño trozo de cerámica y otro más grande de restos se desprendieron del Discovery durante su ascenso al espacio, informó la NASA, que con este lanzamiento retoma el programa de transbordadores.
John Channon, experto de la NASA en transbordadores, dijo que la pieza de cerámica es de unos 3.8 centímetros y parece haber salido del motor de aterrizaje derecho ubicado en la nariz de la nave.
Se desconoce el origen de los restos, que fueron mostrados en un vídeo por separado durante una conferencia de prensa, pero aparentemente cayeron sin tocar el transbordador mientras sus dos cohetes auxiliares se desprendían, como estaba previsto, dos minutos después del lanzamiento.
Un equipo especial se reunirá el miércoles a primera hora para analizar las imágenes y ver si hubo algún daño en la nave, y se realizarán otras inspecciones a través de cámaras ubicadas en el transbordador en los próximos días, señalaron los expertos.
“Vamos a analizar las imágenes cuadro a cuadro”, dijo Channon. “Es muy temprano” para decir si la tripulación corre peligro. Tengo que saber exactamente lo que tenemos. Tenemos que recorrer todo el proceso metódicamente”, añadió.
“No perdimos una pieza de cerámica, pudimos haber perdido un trozo de una pieza de cerámica”, dijo.
Apenas alcanzada la órbita, la comandante Eileen Collins inclinó levemente la nave para observar el gran tanque anaranjado que se separaba y volvía hacia la atmósfera, con el fin de verificar que ningún pedazo de aislante se hubiera caído durante el despegue, como ocurrió con el Columbia y cuyos daños a la estructura provocaron su desintegración a su reingreso a la atmósfera.
El lanzamiento del Discovery fue el primero de un transbordador tras la tragedia del Columbia el 1 de febrero de 2003, en la que murieron sus siete tripulantes.
La misión de 12 días tiene como objetivo llevar suministros, equipos y repuestos a la Estación Espacial Internacional (ISS), que para terminar de ser construida dependía de la reanudación de los vuelos de la flota de transbordadores.
El lanzamiento pone fin a una etapa difícil en la que el programa espacial estadounidense quedó paralizado mientras una nación acongojada reflexionaba sobre su aventura espacial y la NASA revaluaba sus medidas de seguridad.
“ Nuestra larga espera parece haber llegado a su fin. Así que en nombre de millones de personas que creen profundamente en lo que hacemos, buena suerte, que Dios los bendiga y diviértanse un poco”, dijo el director de lanzamiento Mike Leinbach a los astronautas poco antes del despegue.
Los empleados del programa espacial y los familiares de los tripulantes del Discovery y del Columbia vieron cómo el aparato despegaba a las 10:39 de la mañana, hora local (09:39 en Nicaragua). Dos reactores de observación y más de 100 cámaras documentaron el despegue desde todo ángulo posible para captar cualquier indicio de avería o desprendimiento del fuselaje como en el vuelo anterior.
El problema del indicador de combustible, que evitó hace dos semanas el lanzamiento, no se repitió en esta ocasión, para el alivio de los técnicos y directivos de la NASA, y el conteo transcurrió sin contratiempos.
La agencia espacial estaba dispuesta a alterar sus normas de seguridad para poner al transbordador en órbita.
La NASA no indicó cómo funcionaron los sensores durante el ascenso hasta alcanzar la órbita deseada, aunque al parecer no hubo contratiempos.
Este lanzamiento es “un paso esencial” en la exploración del espacio exterior, destacó por su parte el presidente George W. Bush.
“Nuestro programa espacial es una fuente de gran orgullo nacional, y este vuelo es un paso esencial hacia nuestra meta de continuar liderando el mundo en ciencia espacial, vuelos espaciales tripulados y exploración espacial”, agregó, en un comunicado.
La nave —que debe volver a posarse en tierra el 7 de agosto- llegó a la órbita baja terrestre tras haber consumido los dos cohetes auxiliares de combustible sólido y casi 1.9 millones de litros de carburante en sus motores principales.
En los días previos al lanzamiento las condiciones metereológicas habían preocupado a la NASA, que temía verse a obligada a una nueva postergación.
LA CATÁSTROFE DEL COLUMBIA
La tragedia del Columbia, desintegrado al reentrar a la atmósfera el 1 de febrero de 2003, fue el resultado de una combinación de mala suerte y defectos de organización que la NASA cree haber solucionado. La causa técnica del accidente del Columbia fue una brecha en su escudo térmico generada por un trozo de aislante. Siete astronautas murieron.
Esta espuma proveniente del tanque de combustible externo del transbordador se había desprendido 81.7 segundos después del despegue, golpeando el borde delantero del ala izquierda, a la altura del panel de carbono reforzado número ocho, según el informe de la Comisión de Investigación del Accidente del Columbia (CAIB).
“Durante el reingreso (a la atmósfera), esta brecha en el sistema de protección térmica permitió al aire de muy alta temperatura penetrar a través del aislante del borde delantero y hace fundir progresivamente la estructura de aluminio del ala izquierda”, señaló el informe.
Ello “se tradujo en el debilitamiento de la estructura hasta que las fuerzas aerodinámicas en aumento causaron una pérdida de control, una rotura del ala y una destrucción del transbordador”, agregó.
Para la reanudación de los vuelos, el aislante utilizado para cubrir el depósito de combustible externo y prevenir la formación de hielo en el despegue fue modificado para que no se produzcan trozos de un tamaño que puedan generar daños, estiman los ingenieros de la NASA.
JOYAS TECNOLÓGICAS
Los transbordadores espaciales estadounidenses, concebidos en los años 70 luego de la gloriosa era del programa Apollo para la conquista de la Luna, son un joya tecnológica costosa y antigua cuya última misión será finalizar la construcción de la Estación Espacial Internacional (ISS).
La NASA prevé que este tipo de nave entre al museo en 2010, luego de servir durante 30 años, y que sea reemplazado por un vehículo de exploración con tripulación, el CEV (Crew Exploration Vehicule). El CEV deberá transportar a los estadounidenses a la Luna de aquí a 2020 para preparar misiones más lejanas aún, como por ejemplo a Marte.
“El transbordador es un triunfo tecnológico, pero un fracaso comparado a los objetivos iniciales”, explicó Alex Roland, ex historiador de la NASA y profesor de la Universidad de Duke (Carolina del Norte, este).
“Es una máquina increíblemente sofisticada, pero que nunca logró cumplir con lo que se suponía que debía hacer en el programa espacial: proveer acceso económico y seguro en la órbita terrestre base”, estimó.
El tamaño del transbordador fue determinado por el del satélite de reconocimiento militar más grande de la época, según Roland. “Terminamos construyendo un mal aparato que parece sobre todo un gran camión espacial”, comentó.
La nave fue concebida para transportar en órbita los cargamentos más voluminosos y pesados, de más de 100 toneladas.
Esta gran capacidad permitió al menos transportar los módulos que formaron la ISS, cuya construcción comenzó en 1998. La estación se encuentra hoy a medio ensamblar, y de hecho el vuelo del Discovery este martes tiene entre sus misiones aprovisionarla y llevar piezas.
JÚBILO
El lanzamiento del transbordador espacial Discovery llenó de emociones a los empleados del centro espacial en Houston, los cuales saltaron, aplaudieron y lloraron cuando se alzó a los cielos. “Vamos, vamos, vamos”, gritó Gyla Whitlow, una de los 700 empleados de la Dirección Nacional de Aeronáutica y el Espacio que llenaron el martes el auditorio del Centro Espacial Johnson para ver el lanzamiento por televisión.