Anne Pérez [email protected]
Las minas antipersonales siguen siendo una amenaza para la población nicaragüense, sobre todo para los habitantes de las zonas rurales.
Sin embargo, el coordinador nacional del Programa de Asistencia al Desminado en Centroamérica de la Organización de Estados Americanos (PADCA-OEA), Carlos Orozco, asegura que Nicaragua será un país oficialmente desminado en diciembre del 2006.
El programa coordinado por la OEA, y financiado por la comunidad donante, destina un presupuesto de aproximadamente tres millones de dólares, dinero que se invierte en el pago de los zapadores del Ejército Nacional, además de las herramientas y capacitaciones que se les brinda a ellos mismos.
El PADCA-OEA inició en 1991, cuando se reveló que al menos 150 mil minas antipersonales amenazaban la vida de medio millón de nicaragüenses, en 70 municipios del país. A la fecha se han removido alrededor de 130 mil minas, que representan casi el 85 por ciento del total de artefactos detectados.
PREVENIR ACCIDENTES
Orozco afirma que la educación preventiva dirigida a la población es la mejor herramienta para evitar accidentes por explosiones de las minas. Hasta la fecha el número de accidentes por minas ha dejado más de 800 personas lesionadas.
En el 2003 hubo quince lesionados por explosiones de minas antipersonales; mientras en el 2004 sólo se reportó un afectado. “La accidentalidad disminuyó debido a las capacitaciones brindadas”, aseguró Orozco, quien además especificó que hoy empezarán una serie de talleres con líderes comunitarios para rediseñar nuevos mecanismos que permitan crear una estrategia educativa para las comunidades en riesgo.
AYUDA A SOBREVIVIENTES
En Ocotal es muy conocido un carpintero que a pesar de faltarle un brazo y una pierna, que las ha sustituido con prótesis, tornea la madera con fineza, precisión y habilidad. Francisco Inestrosa, un joven que en la guerra de los ochenta pisó una mina que le cambio su vida, recibió apoyo del PADCA-OEA, y del Instituto Nacional Tecnológico (Inatec), instituciones que le permitieron recibir una capacitación sobre carpintería y crear su propio taller.
Francisco es uno de los más de setecientos sobrevivientes de minas, capacitados a través del componente de ayuda a sobrevivientes de minas, también coordinado por PADCA-OEA.
Timoteo Orozco, que en Jalapa se dedicaba a la agricultura, ahora produce zapatos. Una mina que pisó en uno de los campos donde trabajaba la tierra le destrozó una de sus piernas. Sin embargo, con el apoyo de su familia y del PADCA-OEA ha logrado construir un pequeño taller de zapatería con el que garantiza el pan de cada día de su familia .
En total, un 94 por ciento de los sobrevivientes de accidentes por minas, a nivel nacional, reciben ayuda de parte del PADCA-OEA.