AFP
MÉXICO.- El ex guerrillero argentino Enrique Gorriarán Merlo, quien ejecutó al ex dictador nicaragüense Anastasio Somoza Debayle, aseguró que la lucha armada en América Latina quedó atrás y que ahora se pelea por un “plato de comida”, en una entrevista que publicó el domingo un semanario mexicano.
“Sí, tenemos que garantizar el plato de comida; además, ha cambiado el contexto nacional e internacional”, declaró Gorriarán al semanario Proceso, en una extensa entrevista en la que sostuvo que sus referentes han cambiado y que no volvería a tomar las armas.
Considerado uno de los guerrilleros más “duros” de la izquierda latinoamericana, autor de acciones armadas contra las dictaduras argentinas, pieza clave en la lucha sandinista de Nicaragua y ejecutor de Somoza en 1980, Gorriarán, de 63 años, lanzó hace unos días su Partido para el Trabajo y el Desarrollo.
“En los años 70, nuestra idea era tomar el poder y decretar el socialismo (…). Ahora, uno ve el socialismo como (meta) para lograr una equidad más plena. Buscamos los mismos objetivos de igualdad social, adaptándolos a las políticas del momento”, dijo el ex guerrillero que fue entrevistado en Buenos Aires.
Interrogado sobre los regímenes actuales en América Latina, comentó que “se va desarrollando una óptica latinoamericanista que hasta hace algunos años no existía, con los casos de Venezuela, Cuba, Brasil y Uruguay”.
Sobre el presidente argentino Néstor Kirchner, Gorriarán respondió que “tiene una política destacable en derechos humanos y política internacional, pero en lo económico y social no ha logrado satisfacer expectativas”.
En torno a su pasado guerrillero, por el cual pasó 31 años en la clandestinidad o en la cárcel, Gorriarán dijo que él y sus compañeros “de ninguna manera nos arrepentimos de haber combatido al autoritarismo, aunque en ese proceso cometimos errores puntuales”.
El ex guerrillero se dijo convencido de que la historia absolverá a la lucha izquierdista revolucionaria de América Latina porque se movilizó “para recuperar las libertades perdidas” cuando las dictaduras militares se instalaron en la región.
Gorriarán confía en que los golpes de Estado en su natal Argentina, que llegó a sufrir uno cada dos años, ya quedaron en el pasado. “Ojalá no me equivoque. Estamos en una situación social más grave que la de los años 70, pero con una situación institucional más cómoda”.
Sobre Nicaragua, país que considera su segunda patria pero al que se le prohíbe la entrada “por razones de seguridad de Estado”, el ahora líder político comentó que pese a que los sandinistas han perdido tres elecciones, no fue una causa perdida ni una pérdida de tiempo. “La revolución sandinista era una revolución democrática frente a un Estado autoritario. De ninguna manera se perdió el tiempo”, dijo Gorriarán al confiar que en los comicios del 2006 los sandinistas regresen al poder en Nicaragua. Gorriarán recibió un indulto del entonces presidente argentino Eduardo Duhalde y recuperó su libertad, después de años de prisión.