Kasey Keller, Frankie Hejduk y el resto de sus compañeros celebran el triunfo de Estados Unidos sobre Panamá.

EE.UU. gana banderín

Llegaron a la ronda de penales AP NUEVA JERSEY.- Estados Unidos venció ayer 3-1 a Panamá en una definición de penales para conquistar por tercera ocasión la Copa de Oro y acabando con los sueños de grandeza de un adversario que protagonizó la mayor sorpresa en el torneo de la Concacaf. Tras un empate sin […]

  • Llegaron a la ronda de penales

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NUEVA JERSEY.- Estados Unidos venció ayer 3-1 a Panamá en una definición de penales para conquistar por tercera ocasión la Copa de Oro y acabando con los sueños de grandeza de un adversario que protagonizó la mayor sorpresa en el torneo de la Concacaf.

Tras un empate sin goles que imperó durante los 90 minutos reglamentarios y los 30 de alargue, una atajada del arquero Kasey Keller, la mala puntería de Panamá y el remate final de Brad Davis desde los 12 pasos sentenciaron el triunfo para Estados Unidos.

Davis, Landon Donovan y Santino Quaranta metieron los penales de Estados Unidos, mientras que Felipe Baloy fue el único que acertó por Panamá.

Keller le tapó el remate a Luis Tejada y vio cómo Jorge Dely Valdés (palo) y Alberto Blanco (desviado) marraron los de Panamá. Su contraparte panameño, Jaime Penedo, le tapó el disparo a Chris Armas.

Fue el cuarto partido en nueve meses entre ambos. Los otros tres fueron por las eliminatorias mundialistas, incluyendo un empate y victorias para Estados Unidos en los demás.

Los panameños llegaron a la final habiendo cumplido en demasía con las expectativas. En 1993, en su único antecedente previo en la Copa de Oro, Panamá se fue eliminada en la primera ronda tras perder dos partidos y un empate.

En la actual edición, vencieron a Colombia dos veces y eliminaron a Sudáfrica en los cuartos de finales en una definición de penales, pero esta vez la suerte no les acompañó en esa instancia.

Fue un partido emotivo de principio a fin, en el que los arqueros ahogaron el grito de gol en varias ocasiones.

Los penales se hicieron inevitables, al verse los dos equipos fundidos físicamente, al jugar bajo un calcinante sol y temperaturas sobre los 30 grados centígrados en el estadio Giants de Nueva Jersey.

No hubo nada particularmente brillante en los compases iniciales del partido, con Estados Unidos tratando de manejar los hilos desde el mediocampo y llegar al arco contrario con orden.

Pero Panamá procuró martillar por los costados y creó las ocasiones de gol más claras en el principio.

La respuesta estadounidense no se hizo esperar, tomando el control del balón y desbordando la defensa panameña.

Fue entonces que entró en escena la figura del arquero Penedo con varias atajadas de corte espectacular.

En una secuencia sobre los 40 minutos, Penedo voló para sacar un frentazo a quemarropa de John O’Brien y luego contuvo un remate frontal de Da Marcus Beasley.

El partido se había planteado de ida y vuelta, sin que Panamá tuviese el más mínimo susto escénico por encontrarse en una final inédita.

Con una defensa bien plantada, los panameños forzaron a Estados Unidos a probar suerte con remates de media distancia.

Panamá se perdió un gol cantado a los 75, cuando Dely Valdés estrelló en un palo su remate cuando tenía vencido a Keller.

Estados Unidos se lo perdió poco después cuando Quaranta consiguió entrar por la derecha y eludió la marca para sacar un centro que el botín de Clint Dempsey no alcanzó a pegarle con el arco a disposición.

El tiempo extra fue de trámite conservador, aunque las llegadas siempre estuvieron presente. Ninguna estuvo más cerca que la que Dely Valdés malogró a los 96.

El panameño se sacó un marcador con un amague y jaló el gatillo, pero Keller contuvo barriéndose para desviar la pelota.

Con el cansancio notándose en las piernas de los jugadores, fue casi que inexorable que los penales terminarían dirimiendo el campeón.

En este caso fue Estados Unidos, que ya había sido campeón en 1991 y 2002.

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