Gisela Delgado, una activista opositora, habla con la prensa internacional frente a su casa, mientras un grupo de castristas grita consignas de apoyo al régimen.

“Las calles son de Fidel”

Sólo los revolucionarios pueden manifestarse AFP LA HABANA.- La detención simultánea el viernes de una veintena de disidentes que pretendían realizar una demostración frente a la embajada francesa en La Habana, remarcó la frontera de la tolerancia del gobierno de Fidel Castro: “la calle es de los revolucionarios”, dicen sus partidarios. Esa y otras consignas, […]

  • Sólo los revolucionarios pueden manifestarse

AFP

LA HABANA.- La detención simultánea el viernes de una veintena de disidentes que pretendían realizar una demostración frente a la embajada francesa en La Habana, remarcó la frontera de la tolerancia del gobierno de Fidel Castro: “la calle es de los revolucionarios”, dicen sus partidarios.

Esa y otras consignas, como “la calle es de Fidel”, fueron coreadas por seguidores de Castro frente a las casas de los opositores convocados por la ilegal Asamblea para la Promoción de la Sociedad Civil (APSC) que preside la economista Marta Beatriz Roque, para manifestarse el viernes frente a la legación diplomática.

Las detenciones fueron “una operación preventiva”, opinó el activista de los derechos humanos Elizardo Sánchez, tras conocer la liberación de Roque y otros miembros de la APSC en horas de la mañana de este sábado.

Tanto los civiles como agentes de la Seguridad del Estado que se presentaron en casa de los miembros de la APSC tenían el claro objetivo de impedir la asistencia de éstos a la manifestación, hasta donde sólo llegaron unas 15 personas, según dirigentes de la disidencia.

Sánchez y el vocero de la APSC, Ángel Polanco, confirmaron a la AFP que todos los detenidos tenían vínculos con la Asamblea, que asegura agrupar 360 organizaciones y que en mayo pasado celebró su primera reunión nacional, de dos días, con la tolerancia oficial.

No se reportaron detenciones, visitas o llamados a miembros de otras organizaciones opositoras.

“Es visible que el Gobierno está reaccionando en forma desproporcionada ante cualquier iniciativa de la oposición que signifique actividades en la calle, porque siempre han sido adentro de sus viviendas”, opinó Sánchez, uno de los más antiguos disidentes de la isla.

Desde los años noventa en que cobró presencia, la disidencia en Cuba opera de manera ilegal pero tolerada, con reuniones, conferencias de prensa y emisión de comunicados en las casas de sus miembros, así como en visitas a embajadas extranjeras.

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