- Agobiado, trata de paliar la crisis política
Jorge SvartzmanAFP
BRASILIA.- El presidente Luiz Inácio Lula da Silva dio más espacio al centro y la derecha en su gobierno, en detrimento del Partido de los Trabajadores (PT, izquierda), golpeado por denuncias de corrupción que sumieron a Brasil en la peor crisis política de la última década.
El gobernante PT, que ocupaba 19 de los 35 ministerios y secretarías con rango ministerial, se quedó con 15 del total de 32 del nuevo gobierno.
Tuvo que ceder además carteras importantes, como Energía, Salud y Ciudades, que manejan presupuestos considerables y tienen una visibilidad social codiciada, a poco más de un año de las elecciones generales (presidencial, legislativa y de gobernadores) de octubre de 2006.
Energía y Salud fueron para el Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB, centro), que conserva Comunicaciones. Este partido de amplia representación en el Congreso, tenía sólo dos ministerios en el gabinete anterior.
El golpe más duro al PT fue la sustitución en Ciudades de Olivio Dutra, un miembro histórico del PT, por Marcio Fortes, del Partido Progresista (PP) del presidente de la Cámara Severino Cavalcanti, un ultracatólico e identificado con las prácticas de clientelismo político.
“Comprendo la necesidad (de Lula) de construir una base parlamentaria que tenga solidaridad con el gobierno (…) pero no se puede desconsiderar la necesidad de que el gobierno mantenga la imagen de su propuesta de cambio” en el país, dijo el secretario general del PT, Ricardo Berzoini, interrogado por la AFP sobre el inminente ingreso del PP al gabinete.
El PT tuvo como consuelo recuperar la cartera de Previsión Social, antes en manos del PMDB, pero vio desaparecer la secretaría de Comunicación y la de Derechos Humanos, ocupadas por “petistas” (miembros del PT), pero absorbidas por el Consejo de desarrollo Económico y Social.
El ahora ex secretario de Comunicación Luiz Gushiken pertenecía al “núcleo duro” que rodeaba a Lula cuando llegó a la Presidencia, y que quedó desintegrado tras los escándalos. Su principal exponente era el jefe de gabinete José Dirceu, cuya dimisión el 16 de junio, bajo denuncias de que articuló un sistema de soborno de diputados, inauguró la reforma de gobierno culminada esta semana por el presidente.
Lula afirmó que los cambios pretenden dar agilidad a las votaciones en el Congreso, dado que el PT, con 91 diputados (de un total de 513) y 13 senadores (de un total de 81), necesita alianzas para gobernar.
LAS ÚLTIMAS RENUNCIAS
El ex secretario general del Partido de los Trabajadores (PT) Silvio Pereira abandonó ayer esa fuerza política que abandera el presidente Lula, tras admitir un caso de corrupción.
Pereira, quien a comienzos de mes había abandonado la Secretaría General del PT ante la avalancha de acusaciones de corrupción que derribó a la cúpula de ese partido, envió una carta a la nueva dirección en la que pide ser “retirado de los cuadros partidarios”.
La decisión de Pereira tuvo como detonante la comprobación de que en 2004 recibió un todo-terreno como regalo del empresario César Oliveira, vicepresidente de GDK, una compañía que tiene contratos con la petrolera estatal Petrobras.
Hace unos días el ex secretario general Delubio Soares confesó que el PT tenía una contabilidad paralela para financiar sus campañas electorales.