Eduardo Marenco [email protected]
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Polémica por la comunión de Ortega
Eduardo Marenco T.
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Una polémica se ha suscitado por la reciente comunión del dirigente sandinista Daniel Ortega en la Catedral de Managua, la cual recibió de manos del cardenal Miguel Obando y Bravo el pasado 18 de julio, durante una misa, un día antes de la conmemoración del 26 aniversario del triunfo de la revolución sandinista.
Varios lectores de LA PRENSA han escrito al Diario, algunos indignados y otros sorprendidos, porque no olvidan que el Derecho Canónico —que rige a la Iglesia Católica— establece que las personas que no están casadas por la vía eclesiástica no pueden comulgar.
Se desconoce, sin embargo, si Ortega y su esposa, Rosario Murillo, tienen un vínculo eclesiástico o solamente civil.
Tampoco se sabe si gozan de alguna dispensa para comulgar, otorgada por el cardenal Obando.
En una carta del siete de julio de 2004, Murillo negó que se fuese a casar por la vía eclesiástica el 19 de julio de ese año. Pero expresó sus deseos de hacerlo: “¿Casarnos..? ¿por qué no..? A lo mejor Dios nos bendice con esa decisión un día. Pero, en todo caso, casarnos como Dios manda, como mujer y hombre adultos, convocados por el deseo de ratificar una unión, en el plano personal e íntimo al que tenemos todos derecho”.
Un año después, al comulgar Ortega en Catedral, varios lectores han expresado su inconformidad. Se intentó, por otra parte, conocer una versión de Murillo y de la jerarquía católica, pero no fue posible obtenerla.
MOLESTOS
“A nosotros los divorciados nos exigen no comulgar. ¿Dónde está entonces la igualdad de derechos? Con ejemplos como éste mejor sigo aislada de la religión católica amarillista”, expresó Vilma Rubí.
Desde Canadá, en tanto, Romeo Zapata Zelaya escribió: “Mi pregunta es para monseñor Miguel Obando y Bravo: ¿Bajo qué artículo de exclusión usted le dio la Eucaristía al señor Daniel Ortega? ¿qué artículos de exclusión dejó el Santo Padre Juan Pablo II, que usted pudo aplicar, para poder darle la Eucaristía al señor Daniel Ortega Saavedra?”
BELLI CITA EL CANÓNICO
A Humberto Belli, miembro del Opus Dei, también le ha llamado la atención lo establecido por el Derecho Canónico en relación a las prohibiciones para la comunión.
“El Derecho Canónico es claro en cuanto a que las personas divorciadas y vueltas a casar, no pueden recibir el Sacramento de la Comunión, y los sacerdotes están obligados a no dárselo. Eso se aplica también a las personas que viven juntas en concubinato o aquellas que se han casado civilmente o han rehusado casarse por la Iglesia”, señaló Belli.
El ex ministro de Educación, agregó: “Por tanto, si el comandante Ortega y Rosario Murillo están casados eclesiásticamente bien puede él ir a comulgar, y tiene la obligación —hasta cierto punto— el clérigo, de otorgarle la comunión”.
“Sin embargo, indicó Belli, si no es así, es obligación eclesiástica negarle la comunión”, dijo, citando el Código de Derecho Canónico en su artículo 915.
El artículo 915 establece: “No deben ser admitidos a la sagrada comunión, los excomulgados y los que están en entredicho después de la imposición o declaración de la pena, y los que obstinadamente persisten en un manifiesto pecado grave”.
La Iglesia Católica considera que están en “pecado grave”, a quienes conviven sin estar unidos eclesiásticamente.
Por tanto, Belli invitó a la jerarquía católica “a aclarar si existe un vínculo eclesiástico entre Rosario Murillo y Daniel Ortega”, para esclarecer al público si el dirigente sandinista tenía derecho de comulgar el 18 de julio en la Catedral, o si no lo tenía.
“Yo creo que el cardenal Obando es una persona que conoce muy bien el Derecho Canónico y las leyes de la Iglesia, y él podría aclarar esta situación”, apuntó Belli.
El rector del Ave Maria College indicó que puede haber dispensas, aunque dijo desconocer su mecanismo de funcionamiento, pero en todo caso, si es así, correspondería a Obando aclararlo, insistió.
OTRA CRÍTICA
“A mí me molesta —dijo Belli por otro lado— como católico, el manoseo que veo que se hace con la Iglesia. Porque muchos de estos políticos, cuando se acercan a la Iglesia, no lo hacen por auténtica devoción ni por convicciones, lo hacen porque les da renta política, y tristemente algunos clérigos se dejan manipular por estas circunstancias”.
“Hay un gran nivel de hipocresía, muchos utilizan a la religión hipócritamente, para sus fines políticos”, indicó Belli. “No es amor a Jesucristo lo que los motiva”.