Ludwin Loáisiga,Luis Felipe Palacios yOctavio Enrí[email protected]
El coordinador de la bancada sandinista en el parlamento, Edwin Castro, intentó descalificar la marcha que se realizó el pasado domingo en Granada en contra del pacto entre liberales y sandinistas.
La Red por Nicaragua organizó la caminata cívica, al igual que lo hizo el pasado 16 de junio en Managua.
De acuerdo al alegato de Castro, la marcha fue organizada por dueños de medios de comunicación y el presidente Enrique Bolaños.
Por su parte, el magistrado electoral José Luis Villavicencio, de tendencia sandinista, dijo que debería existir una ley que regule la afluencia de dinero que circula para financiar manifestaciones, en alusión a las organizadas por la Red por Nicaragua.
Villavicencio manifestó que en esas concentraciones se mueve “bastante plata”, la cual no sabe si está proviniendo del exterior.
Rosa Marina Zelaya, del Movimiento por Nicaragua, a la cual pertenece la Red por Nicaragua, aseguró que los fondos que consiguen para celebrar concentraciones provienen de la iniciativa privada nicaragüense y de particulares.
PRIMARIAS
“No ha habido ninguna ayuda de ninguna agencia extranjera. Ha sido dinero nacional”, afirmó Carlos Tünnerman, del Movimiento por Nicaragua.
Ante el inicio de la recolecta de cinco mil firmas para introducir ante el parlamento un proyecto de ley de elecciones primarias, Castro alcanzó a decir que la propuesta “tendrá futuro (…) yo soy favorable de eso”.
LOS MUCHACHOS
Asimismo, el magistrado electoral, José Luis Villavicencio, dijo que las marchas convocadas por la sociedad civil deben verse como parte del proceso de precampaña electoral.
«Ese grupo que se manifiesta es un grupo ciudadano que tiene todo el derecho de hacerlo, pero que no vengan diciendo que son apolíticos. Eso es absurdo, mentira», señaló.
«Ese montón de muchachos que han salido ahora, (son) hijos de banqueros, hijos de personas con mucha plata. Esos muchachos dando declaraciones, que son apolíticos, ¡por favor!», dijo.
Sostuvo que las manifestaciones no son apolíticas, porque en las mismas se busca desacreditar al CSE e insistió en regular los fondos con que se financian las concentraciones.