- Acumula ventaja de 1:41’ minutos
John Leicester AX-3 DOMAINES/ Francia AP
Con los brazos brillantes por el sudor, Lance Armstrong incrementó su ventaja en la tabla general del Tour de Francia al entrar ayer segundo a los Pirineos en la 14ta etapa, que ganó el austríaco Georg Totschnig.
Avanzando sin sus compañeros de equipo, que no pudieron seguirle el paso en los últimos dos ascensos del día, Armstrong se mantuvo delante de sus principales rivales y entró segundo, seguido del italiano Ivan Basso, quien fue tercero. El alemán Jan Ullrich quedó cuarto.
La ventaja del seis veces campeón sobre el danés Mickael Rasmussen aumentó a un minuto y 41 segundos. Rasmussen, que estaba sólo 38 segundos detrás al comenzar el día, concluyó octavo en la etapa que finalizó en la estación de esquí de Ax-3 Domaines.
Totschnig, de 34 años, formaba parte de un grupo de ciclistas que se separaron del pelotón poco después de que comenzara la etapa en el pueblo de Agde, en el Mediterráneo. Logró separarse también de otros miembros de su grupo en el ascenso más difícil del día, y a partir de allí subió solo la última pendiente para llevarse el triunfo.
Superó a Armstrong por 56 segundos para su primer triunfo en una etapa del Tour, y rompió a llorar. “ Un día extraordinario. No creía que fuera posible ganar una etapa así”, afirmó.
El colombiano Santiago Botero, del equipo Phonak, entró en 76to, a 29:08 del ganador.
El difícil recorrido de 220.5 kilómetros se disputó bajo un sol abrasador; los ciclistas se arrojaban agua encima para tratar de refrescarse.
Los compañeros de Armstrong no pudieron seguirlo cuando el equipo T-Mobile, de Ullrich, acumuló velocidad durante el ascenso más difícil, un trecho de 15.1 kilómetros sobre el Port de Pailheres. Su mayor altitud es de 2,001 metros.
“Básicamente, el T-Mobile estaba acelerando”, dijo Armstrong. “Lo malo es que me quedé solo”.
Pero asumió la presión. “O das la pelea o te das por vencido”, señaló.
Permaneció con Ullrich y Basso. Luego aceleró en el ascenso final hasta Ax-3 Domaines. Ni Basso ni Ullrich pudieron rebasarlo, y al final los dejó.
“Fue un día estratégico, con el ataque del T-Mobile”, dijo Armstrong. “El calor, la distancia