Carolina Ruiz, gerente ambiental de la Empresa Nicaragüense de Acueductos y Alcantarillados (Enacal), aseguró que el agua que suministran a la población por medio de sus pozos y acueductos es segura y de buena calidad.
“Cumple con los parámetros establecidos por la Organización Mundial de la Salud (OMS). El agua es segura, no sucede lo mismo con los acueductos rurales que no manejamos porque están en manos de las municipalidades o de organismos no gubernamentales”, indicó.
Las deficiencias del agua en las zonas rurales están relacionadas, en su mayoría, a los problemas bacteriológicos. La presencia de coliformes fecales es lo que predomina, según la funcionaria de Enacal.
En esas zonas siempre hay suciedad alrededor de los grifos, las tuberías presentan filtraciones, las letrinas están a escasos metros o alcantarillado y casi siempre el agua recolectada está en un recipiente descubierto.
“A veces estos problemas bacteriológicos tienen que ver con el uso del agua, porque te la pueden dar de buena calidad, pero si no hay una educación sanitaria la podemos contaminar y luego nos enfermamos”, dijo.
Para Ruiz el Instituto Nicaragüense de Acueductos y Alcantarillados (INAA) debería regular los acueductos en esos lugares “pero no tiene el personal suficiente”. Las ONG también entrarían en este paquete, ya que un gran número de esos pozos perforados y acueductos han sido financiados por ellos.
“Esto no es responsabilidad de Enacal, es una responsabilidad compartida entre actores como el Minsa, las alcaldías, porque esos acueductos pertenecen a las comunidades que los administran pero a veces esta forma de administrar no es la adecuada y no hay ninguna institución que los regule”, aseguró.
Según un estudio de la calidad del agua para beber realizado por diversos organismos, entre ellos el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef), asegura que la presencia de coliformes fecales se encuentra en un 90 por ciento de los municipios ubicados en las zonas rurales.